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8 de octubre de 2018

No soy un fotógrafo de naturaleza



No, no soy un fotógrafo de naturaleza aunque cuando un colega me ve fotografiando en un museo se extrañe y me pregunte por qué no estoy en el monte.
No soy un fotógrafo de naturaleza pero me apasiona la vida natural, las flores y los bosques, la ferocidad del mar y el susurro del viento casi tanto como el silencio de la niebla o la emoción de la noche.
No soy un fotógrafo de naturaleza pero en las últimas semanas he pasado un buen número de horas agazapado en un hide, camuflado entre matos de iñarra y helechos, escuchando y oteando el derredor en busca de algo que se moviera, alguna portentosa figura con cuernos, celosa de amor, necesitada de aparearse por el instinto. El biólogo Enrique Arberas me ayudó en esta tarea, conocedor de huellas y rastros, sabedor más que yo de los hábitos de ciervos y otros cuadrúpedos.
Y vinieron, lanzaron al cielo sus berridos, se encelaron, pelearon enredando su portentosas cornamentas, se aparearon.
Ver de cerca este espectáculo natural, la fuerza de la vida, la espontaneidad animal que mueven los instintos, ha sido un privilegio. Los resultados estarán a la vista en los trabajos que documentan el pastoreo en Gorbeia y ahí hay mucha más labor que la que haría un fotógrafo de naturaleza.







21 de abril de 2017

Dronescaper y tripleeaerodimensionante





Así, en un instante, parece que me acabo de inventar dos palabros. Pero no es tan rápido, tampoco tan inconsciente. Y me explico.

Soy "dronescaper" desde que se ha publicado el portentoso trabajo en forma de libro que con el título de "DRONESCAPES, The New Aerial Photography from Dronestagram" ha editado Tames&Hudson en Reino Unido.  Todo el mundo puede verse en las páginas de este libro mirado desde las cámaras que cuelgan del cielo soportadas por las palas de los drones. Y en él solo media docena de imágenes están referenciadas bajo el sufijo de Spain y de ellas dos, que tengo el honor de firmar, responden a la ubicación geográfica de Euskal Herria. Si, ya soy desde entonces dronescaper pero tampoco es nada nuevo porque desde hace más de un año mi pequeño pero eficaz dron me acompaña en mis viajes y búsquedas fotográficas. Ahora esa cámara que vuela trae a cada reportaje fotográfico nuevas perspectivas, casi todas nuevas e inéditas que enriquecen mi ya bien nutrido álbum de dronescapes o dronegrafías, como yo llamo a esta serie peculiar.

También soy ese otro palabro que es tridimensionante desde que practico, también con mi dron, el ejercicio de la captura de imágenes aéreas para reconstrucciones 3D. Sí, las tecnologías avanzan que es una barbaridad y ahora con el cuatri-rotor, herramientas de software específicas, buena práctica profesional de operador y consiguiente trabajo especializado de gabinete para la reconstrucción final de eso que llamamos "malla densa" estoy mirando en imágenes multiplicadas algunos monumentos y yacimientos históricos que se podrán ver en movimiento y recolocar a voluntad en el espacio virtual. Un trabajo también apasionante por los retos que plantea.

Sigo siendo un apasionado de la fotografía química, del blanco y negro y de los procesos más artesanales, pero eso no impide estar siempre mirando al futuro que ya es presente.

 

Aquí puede verse un enlace a un 3D de la ermita de Santa Lucía del Yermo, en Laudio, Araba




20 de febrero de 2013

Año de bienes con las botas puestas






Así concluye el refrán que tiene su primera premisa en “año de nieves”.
Este lo está siendo, de nieves, quiero decir, para satisfacción se supone de esquiadores, empresarios de los deportes blancos y para agricultores que podrían felicitarse por la disposición de una buena base para la siembra de sus campos.
 No hay duda de que las nieves han fabricado magníficos momentos para los fotógrafos; para los reporteros del paisaje regalando estampas magistrales, para los documentalistas que han podido lograr instantáneas inéditas en los últimos decenios, para los prensistas que han podido buscar pueblos aislados y sufridores de las inclemencias y por supuesto para los paisajistas que hemos visto convertirse en blancos rincones de otros colores. Yo tampoco me puede resistir a echarme al campo sin necesidad, sólo por el placer de mirar, solo por descubrir ese reflejo, aquel árbol escondido bajo su abrigo níveo o cómo el río se sigue abriendo paso incluso fuera de sus cauces cotidianos. Sentir de cerca el frío y la crudeza del clima enseña a disfrutar mucho más de la calidad de vida que nos aguarda puertas adentro y verle los dientes al temporal nos previene sobre las fuerzas de la naturaleza. Ahora se anuncia el retorno del frío y es momento de preparar los bártulos para ponerse de nuevo en ruta.
Pese a las promesas del refrán nada de lo que respiramos apoya las conclusiones del mismo. Si no es año de bienes desearemos que al menos lo sea “de nieves” y también que estas nos pillen siempre con las botas puestas.




3 de mayo de 2012

Fotógrafo en viaje de trabajo

SANTANDER


Es una frase hecha en el vocabulario de algunos: “viaje de trabajo”. Y esa expresión puede significar muchas cosas, a veces incluso demasiadas. Para el fotógrafo viajero esa expresión es sinónimo de felicidad, o al menos así lo es en mi caso. Porque el “viaje de trabajo” con sus dos palabras fundamentales expresa dos voluntades, dos deseos asociados necesariamente a la condición de fotógrafo: el de viajar y el de hacerlo fotografiando.
En eso ando durante esta semana: de viaje. Y de ese privilegio disfruto en primavera, acompañando el despertar de los bosques, a las nieblas y los ríos cargados de agua, mirando a las montañas aún nevadas y a los turistas fotografiando su mundo en fin de semana. Trabajar es duro casi siempre pero, en ocasiones, también un privilegio
      

LEON
BILBAO

OVIEDO







20 de abril de 2012

Fotógrafo y periodista


“Fotógrafo y periodista”, así me identifican a pie de firma en los artículos y reportajes que vengo publicando en la revista Euskal Herria. Y todo ello es cierto pero haberlo visto en tres trabajos que se publican en el último número, el 57 y casi recién salido de imprenta, me ha llevado a poner al día una reflexión que vengo haciéndome en los últimos tiempos sobre el estado de la profesión, tanto del fotógrafo como del periodista.
Vengo defendiendo, y cada día con más insistencia, en la necesidad de ser multimedia en estos tiempos que corren. La prueba es que yo vengo haciendo numerosos encargos de reportajes gracias a esa doble capacidad de fotografiar y escribir, tareas que he compartido desde que me inicié en las peleas con los medios de comunicación, aunque siempre me haya sentido más fotógrafo que periodista. He defendido además esa doble tarea en la medida que ambas son complementarias en la manera de ver el mundo y los acontecimientos; pensar desde la perspectiva del “contar” periodístico ayuda en la tarea del fotógrafo y escudriñar el mundo con la mirada atenta y observadora del fotógrafo ayuda a atrapar detalles y circunstancias que son de interés en la escritura.
No se me escapa el juego especulativo de los editores. Saben que encargando la doble tarea a un mismo autor podrán hacerlo pagando un menor precio por el “paquete”. Y en el futuro “multimedia” que nos espera no andaremos lejos de fotografiar, hacer vídeo, escribir las informaciones, editar voz, texto y sonido en un corre-ve-y-dile acaso con un smartphone como única herramienta para colocar nuestro trabajo a velocidad de rayo en múltiples medios de calidades cada vez más dudosas.
Solo nos queda el consuelo de ser capaces de mantener una línea de trabajo coherente, calmada y de vida lenta, como si fuera una actitud de vida. En eso ando yo todavía y espero no equivocarme a pesar de estar seguro de que no seré millonario.
¿Se me olvidaba?. No. Quiero recordar que en la revista Euskal Herria esos tres trabajos que he citado viajan por los “Caminos pastoriles de trashumancia”, por algunos hermosos “Campos de flores” y por el valle vizcaino del Txoriherri. Si pueden compren la revista porque algunos vivimos gracias eso. Gracias.




 

  


26 de marzo de 2012

Sierra de Andia, en francés



Sierra de Andia, una tierra seductora, es el título que la periodista Celine Bousquet ha puesto al reportaje que ilustran mis fotografías en la revista PYRÉNÉES MAGAZINE. Celine me pidió ayuda para descubrir rápidamente la sierra porque ella venía en un viaje relámpago de tres días que desde Toulouse le diera la sustancia fundamental para escribir su texto. Le bastó esa ayuda, algo de bibliografía que encontró en el camino y los comentarios y pistas de los guardas del Parque Natural Urbasa-Andia para redactar su texto.
Al fotógrafo le hicieron falta varios viajes, la espera de largas horas bajo las nieblas, caminar y escudriñar los paisajes que ya conocía de antemano y bastantes más horas de trabajo en busca de las luces y los momentos que le interesaban. La diferencia en el esfuerzo aplicado en el trabajo de campo es notable entre quien escribe y quien fotografía y lo sé por experiencia. Las sensaciones atrapadas en el alma también y eso es lo que nos queda tras soportar el frío o el calor y aguantar el viento de la noche para esperar un amanecer incierto a quienes buscamos imágenes distinguidas como la que abre a doble página este reportaje. También nos quedan en la cartera –en los discos duros informáticos ahora- algunas imágenes interesantes que los editores desdeñaron pero algún día verán la luz y seducirán otras miradas. Ese es otro patrimonio de los fotógrafos. Y menos mal que algo nos va quedando.


1 de febrero de 2012

¿Es peligroso estar detrás de la cámara?

Nuestro oficio es hermoso y gratificante, casi siempre. Vaya esta reflexión por delante. Pero algunas de las especialidades que practicamos son ciertamente expuestas al riesgo. Lo digo recordando aquel comentario que escribí diciendo que no existen las enfermedades profesionales para los fotógrafos y cámaras de televisión cuando un compañero intenta en el hospital de Huesca luchar para salir de un difícil trance sufrido en las montañas.
Eukeni había partido con sus compañeros David y Carlos al Bisaurin con la finalidad de grabar imágenes para los documentales que en ETB realizan para el programa KTX. De regreso resbaló en la pendiente helada y su piolet no pudo detenerle estrellándose contra las rocas. Lo primero que le salió fue la preocupación por la cámara pero los problemas estaban en sus piernas y en sus costillas.
Con Eukeni me ha tocado trabajar a menudo compartiendo complicidades como la pasión por el trabajo, el espirutu de esfuerzo y ese gesto de poner todas las ganas para hacerlo bien. A él también le gusta madrugar para ver pintarse las luces de la mañana, a él también le gustan les montañas, a él le gusta contar historias con sus imágenes. Porque es un luchador sé que va a imponerse a las dificultades de sus lesiones pero le va costar trabajo.
Estar detrás de la cámara no es en sí peligroso pero marcharse a las montañas, seguir el paso en la nieve sin huella, soportar el frío y vencer las adversidades ofrece riesgos. Si se anda tropezar es posible y eso nos pasa algún día a casi todos.
¡Tened cuidado en los caminos y en las montañas!







11 de noviembre de 2011

FOTOGRAFO BOMBERO



Eso le llamo yo a ser el que soluciona las emergencias. Emergencias provocadas por otros fotógrafos incapaces –perdón- de terminar sus trabajos como debieron. Lo digo con la experiencia de quien ha apagado muchos fuegos, ha sido llamado a última hora para solucionar una portada, para salvar el encargo de otro o para completar con imágenes de archivo un trabajo inconcluso.
Se preguntarán algunos por qué existen fotógrafos bombero. Existimos porque hacemos valer nuestro currículo al recibir una propuesta y eso cierra puertas; existimos finalmente porque somos blandos y aceptamos ser el parche que necesitan los directores de arte; porque, aunque parezca inverosímil, los editores pagan ciertos “peajes” con algunos fotógrafos en un intercambio en el que nunca está pactada la calidad. Y finalmente deben recurrir a terceros de confianza para salvar su expediente.
He venido a escribir esta reflexión porque acabo de hacer la portada de una revista francesa cuya única foto con mi firma será esa. El autor del reportaje de Xareta debería haber entregado alguna de las imágenes de su reportaje válidas para ese destino y no lo hizo pero terminarán pagándole un trabajo mal hecho.
Me queda un orgullo añadido a la duplicidad en esa profesión de fotógrafo-bombero: nunca en treinta años nadie necesitó llamar a otro para completar mi trabajo.

23 de octubre de 2011

Yo también fui terrorista... por ser fotógrafo


Fui terrorista por ser aficionado a la fotografía, cuando aún lo era, y me atreví a sacar la cámara en busca de imágenes mientras los estudiantes y casi todo el mundo en Euskadi nos manifestábamos contra la dictadura. Fui terrorista por ser fotógrafo y coincidir una tarde en un pueblo en el que estaba un militante de ETA al que no conocía y con quien no hablé nunca. Fui terrorista por ser fotógrafo y haber cruzado infinidad de veces la frontera y recorrido todos los pueblos de Iparralde (País Vasco francés) para ilustrar una enciclopedia. También fui terrorista por ser fotógrafo y haber dormido en una montaña para esperar un buen amanecer y porque siendo fotógrafo pisé una pradera particular para obtener un buen primer término al componer un paisaje o porque siendo montañero y fotógrafo un cuaderno de campo manuscrito con los movimientos en una colonia de buitres se convirtió en un criptograma para un Guardia Civil inspirado en una noche solitaria. Todas estas veces y muchas más se me trató como aquello, se procedió a interrogatorios, se me apuntó con armas de todos los calibres, me mantuvieron contra mi coche, contra la pared, se registraron mis bolsas, mochilas, cajones y bolsillos. Siempre por ser fotógrafo.
“¡Ah!, tú eres el fotógrafo”. Así me dijo el poli bueno en una comisaría a la que me trasladaron a las dos de la mañana esposado con las manos a la espalda después de haber irrumpido en la casa de mi familia sin más autorización que decir: “le estamos aplicando la ley antiterrorista”.
El malo había dicho un rato antes: “¡…ahora es cuando tienes que hablar porque si no empiezan las hostias!”(sic)
Claro, yo no tenía nada que pudiera interesarles más que la vida de un estudiante de periodismo que intentaba vivir trabajando como fotógrafo.
Mis dos mejores amigos, con quienes tracé mi vida de colegio y de montaña estaban aquella noche sin yo saberlo sufriendo las mismas circunstancias en recintos contiguos de la misma comisaría. Sólo porque yo era fotógrafo.
Después de haber cazado algunos gorriones en mi adolescencia criaba bichos en mi casa, me convertí en lo más parecido a un ecologista pacifista y luego fui feliz porque me considerasen inútil para el servicio militar. Eso no estaba, parece, en las fichas policiales; solo los viajes, la vida singular, los disparos fotográficos…
Quizá un día debería contarlo con más detalle.
Ahora podré, espero, seguir haciendo las mismas cosas  y ya no me tomarán por terrorista más.


28 de abril de 2011

Plaza Djema El Fnaa. Recuerdos del Argana



Djema El Fnaa, desde la cafetería Argana
 ¿Quien que haya viajado a Marrakech no ha tomado un té en cualquiera de las terrazas que asoman sobre la plaza de la Djema El Fnaa? ¿Quién no se ha regalado un atardecer desde la terraza elevada de la cafetería Argana mirando a la plaza mientras las luces cambian el color del día por la penumbra de las lámparas de petróleo? Es un ritual de todo viajero escuchar el bullicio de ese cuadrilátero singular, oir el eco de muecín llamando a oración desde la mezquita que recorta su torre en el horizonte y ver los corros que los contadores de historias organizan cada día en un espacio vital para esa ciudad africana. La Djema El Fna es un lugar único y simbólico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO no por sus monumentos ni por su arquitectura pero sí precisamente por ser un escenario de comunicación verbal de altísimo valor cultural.
Sobrecoge saber que allí mismo una maldita bomba ha hecho saltar por los aires la cafetería, la terraza y llevado la vida a casi una quincena de personas.
Sobrecoge saber que en un país difícil cualquiera podía estar en Argana y quedar debajo de los escombros. Sobrecoge sobre todo no saber el porqué, no saber quién.
Volveremos a Marruecos y a Marrakech y volveremos a mirar ese sitio imprescindible para intentar descubrir una imagen que casi llevamos en la memoria y que de nuevo quedará siempre en nuestra historia.


7 de marzo de 2011

Contra religión CARNAVAL


MUNDAKA.Bizkaia. ARATUSTEAK
Es recurrente el recurso. Lo que se prohíbe tiene enconada respuesta, casi siempre. A menos que alguien se ocupe de impedirlo a cualquier precio. Así es la historia de nuestro carnaval, lucha entre la norma de una iglesia coercitiva y respuesta ciudadana desordenada. Incluso cuando en los peores tiempos de dictadura se prohibían los escasos días de licencia pecadora, entiéndase por esto un poco de alcohol y un punto de desenfreno, tampoco mucho más.
De viaje por los carnavales de hoy sigue sobreviviendo el pulso entre la religión y la perversión, se diría que entre el orden y la vocación por sobrepasarlo. Unos días solo, bajo una máscara o un atuendo del contrario. 

MUNDAKA.Bizkaia. ARATUSTEAK  

MUNDAKA.Bizkaia
BERA DE BIDASOA.Nafarroa
BERA DE BIDASOA. Nafarroa
LESAKA. Nafarroa