Mostrando entradas con la etiqueta costa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta costa. Mostrar todas las entradas

14 de julio de 2021

Cantabria tiene la culpa

 




Casi medio año ha pasado desde la última entrada en este blog. No ha sido por falta de tiempo, tampoco por no tener qué contar. No, ha sido por culpa de Cantabria que me tiene atrapado desde hace una quincena de meses, territorio fantástico y vecino que he descubierto viajando, explorando y fotografiando con la perfecta excusa de escribir una guía por sus escenarios naturales más interesantes.

Entretanto me ha tocado escribir, fotografiar reportajes, ejecutar vuelos droneros para grabar en asistencia a grabaciones audiovisuales y qué se yo cuantos minitrabajos más: Géo, Pyrénées Magazine, etc. Demasiado diría yo en esta época postcovid de voluntario decrecimiento.

 La cuestión cántabra tiene razones de vecindad y de casual encuentro. Visitaba las marismas de Joyel en el comienzo del verano y se me ocurrió preguntar por una guía de excursiones en la naturaleza a una agente de turismo.

“Pues en papel no hay nada reciente de interés, solo algunas guías de ascensiones de montaña pero nada más”, me respondió.

“Vaya, pues la voy a hacer yo”, le dije. Era el mes de julio y ya había recorrido algunos rincones espectaculares, sorprendido y entusiasmado. Un año más tarde el libro ya ha salido de imprenta y viaja camino de las librerías. Tiene 50 propuestas de excursión pero podrían ser bastantes más. Esta ha sido la razón de mi concentración: CANTABRIA Excursiones en la naturaleza.

 















28 de junio de 2016

Emocionarse: ¿pecado o virtud?


Ahora que me toca elegir material para “Parajes Inolvidables” vuelvo al dilema de elegir. 
¿Esta o aquella?
Siempre he proclamado que para mí cada disparo fotográfico es una experiencia. Y eso me sucede desde siempre y tiene la consecuencia de que llevo guardada en mi memoria emocional una infinidad de momentos fotográficos. Cada uno responde de verdad a un instante en el que al menos una pequeña emoción, una señal en el exterior o una determinada organización del campo visual despertaron en mi instinto de fotógrafo la pulsión de activar el disparador. Y eso convierte cada proceso de edición de imágenes en una tarea complicada porque desde que tomé cada foto hay algo de ellas en mí y me arrastra con todas ellas, dificultando dejar algunas al margen. 
Me sigue pasando cada día y eso me parece tan interesante como vital aunque me pregunto si es una virtud o un pecado del que no soy capaz de corregirme.


12 de marzo de 2015

Ventanas Naturales. Mirando al vacío de la naturaleza




Ya es papel, ya son papel impreso las más de cincuenta ventanas que se abren en la naturaleza de los paisajes vascos. Son agujeros grandes, algunos muy grandes, algunos enormes. A veces se puede transitar por ellos, otras sirven para asomarse, también nos dejan con las ganas de algún día recorrer sus misterios.
Son papel en el libro Excursiones a Ventanas naturales de Euskal Hernia que se ha acaba de publicar. Muchos escenarios de nuestras costas y montañas se nos presentan taladrados por el paso del tiempo; en ellos nos detenemos para mirar de modo curioso. Algunos conocidos y sobradamente difundidos, como la ventana de Atxulo, los ojos de Gaztelugatxe  o el agujero de Aitzulo pero otros muy pocas veces visitados y también inéditos.
Marchar en busca de los vacíos de la naturaleza es siempre una bella experiencia, recorrer sus paisajes un descubrimiento y todavía nos regalan una posibilidad extraordinaria: la de experimentar la imaginación y aventurarse en la interpretación del vacío como presencia y ausencia simultáneas.
Ya en casa de los suscriptores de la colección Euskal Hernia. Enseguida en las librerías. Para irse al campo.


 






20 de abril de 2013

Volver al mar




 
Avanzaban los ochenta y el mar me llamaba a mi primer contrato profesional. Toda la costa vasca, sus labores de pesca, la cultura y la vida marineras me ocuparon durante más de un año y aquel trabajo ilustró la colección Itsasoa, una referencia para las cosas del mar vasco.
Luego el mar me llamó solo de vez en cuando a sus costas y a los horizontes que miran los pescadores al alba mientras la vida y la mirada me llevaron sobre todo por las montañas.
El mar me acaba de llamar de nuevo obligándome a mirar primero a los puertos vascos y después a la costa de Bizkaia, dos reportajes encargados por la revista Euskal Herria y publicados en sus últimos números. Me he entretenido a placer escuchando al océano, me he emocionado de nuevo en busca de luces y parajes y he aprendido sensaciones nuevas gracias a la compañía en este viaje marino: el escritor Edorta Jiménez, autor del texto del trabajo de la Costa de Bizkaia, me ha permitido compartir en ese redescubrimiento sus conocimientos de las cosas del mar enriqueciendo además el sentimiento y la percepción de muchos nuevos matices. 
Ahora me prometo quedarme también en este terreno sometido a mareas y temporales bajando de las alturas a la cota cero de altitud. Espero que lo disfrutemos juntos. 
 
Lekeitio

Ispaster-Lekeitio

San Juan de Gaztelugatxe
Lekeitio

Lekeitio






13 de marzo de 2013

Nieve en el desierto

El Teide se mira en el espejo
Que al fotógrafo de paisajes le sorprenda una luz infraganti es un regalo. Que al fotógrafo de lo natural se le cruce el mal tiempo es una buena oportunidad. Que al fotógrafo viajero se le ponga delante sin avisar un temporal es una provocación. Especialmente lo es si viaja a un lugar que se supone cálido, donde predomina la tierra árida e inhóspita y de pronto se encuentra caminando bajo la lluvia torrencial o despierta con la nieve en los pies.
Era la isla de Tenerife, entre las costas del norte y los acantilados del sur, con el parque natural del Teide en el centro. El viento se llevó ramas de palmeras, desprendió rocas, dejó a las gentes protegidas en sus casas y trajo las nubes; las nubes dejaron la tormenta, aquella el agua y el aguacero, el frío y la nieve. Y el Teide amaneció blanco como la cal, brillante y espectacular, deslumbrante en el horizonte del desierto volcánico.
Se creó el espejo sobre la arena, la montaña se miró en él y, viéndose hermosa, lo anunció silbando a las nubes y asomándose a todos los horizontes; se atrevió incluso a coquetear con un singular sombrero blanco.
En Tenerife, mientras la nieve llegaba al desierto, el mar siguió extremeciendo los acantilados de lava y mareando las playas negras. Toda una tierra de contrastes.











3 de marzo de 2013

Publicando, de fiesta y de costa


Los puertos pesqueros tienen un pulso singular. Descansan acunando sus embarcaciones en los inviernos y tiempos duros dejando a los marineros apenas mirar al horizonte; luego se vacían cada día viendo partir a sus habitantes flotantes que regresan al poco llenando de vida y ajetreo los muelles. También se quedan desiertos cuando las campañas obligan a largas permanencias tras la pesca, en los mares del Gran Sol, acaso en el Atlántico, dejando siempre un halo de incertidumbre tras las cortinas.
Ese pulso es la fuerza de los puertos, el ir y venir que les da la vida y los pinta de colores diferentes. Ese pulso es el que nos invita a soltar amarras en este viaje también singular.

No es casual que la ballena esté en los escudos de la mayoría de los pueblos costeros vascos: Bermeo, Elantxobe, Lekeitio, Ondarroa, Mutriku, Hendaia… Está porque desde antiguo los pescadores vascos sacaron de su alma el espíritu viajero y las persiguieron al paso ante las costas del Golfo de Vizcaya tanto como en los lejanos mares del norte. Ballenas y traineras están casi siempre juntas en esas imágenes de piedra pero la realidad habla mucho más de pescados no tan épicos, de peces más pequeños que siempre se buscaron partiendo de los puertos vascos para dar sustento a una importante población y siguen marcando aún el pulso de familias enteras.

BERMEO

Son los primeros párrafos del reportaje sobre los puertos vascos que la revista Euskal Herria ha publicado en su último número. Con fotos que recorren el litoral vasco, de puerto en puerto, intentando descubrir su alma. La edición es austera y fundamental y bastantes fotografías en pequeño tamaño enseñan el trabajo de un modo poco espectacular.





Hacemos parecido llevando al francés algunos rostros del carnaval tolosarra. En un medio nuevo, en una revista recién nacida que se aventura en el difícil mercado del papel impreso.
¿Vendran mejores tiempos?