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14 de julio de 2021

Cantabria tiene la culpa

 




Casi medio año ha pasado desde la última entrada en este blog. No ha sido por falta de tiempo, tampoco por no tener qué contar. No, ha sido por culpa de Cantabria que me tiene atrapado desde hace una quincena de meses, territorio fantástico y vecino que he descubierto viajando, explorando y fotografiando con la perfecta excusa de escribir una guía por sus escenarios naturales más interesantes.

Entretanto me ha tocado escribir, fotografiar reportajes, ejecutar vuelos droneros para grabar en asistencia a grabaciones audiovisuales y qué se yo cuantos minitrabajos más: Géo, Pyrénées Magazine, etc. Demasiado diría yo en esta época postcovid de voluntario decrecimiento.

 La cuestión cántabra tiene razones de vecindad y de casual encuentro. Visitaba las marismas de Joyel en el comienzo del verano y se me ocurrió preguntar por una guía de excursiones en la naturaleza a una agente de turismo.

“Pues en papel no hay nada reciente de interés, solo algunas guías de ascensiones de montaña pero nada más”, me respondió.

“Vaya, pues la voy a hacer yo”, le dije. Era el mes de julio y ya había recorrido algunos rincones espectaculares, sorprendido y entusiasmado. Un año más tarde el libro ya ha salido de imprenta y viaja camino de las librerías. Tiene 50 propuestas de excursión pero podrían ser bastantes más. Esta ha sido la razón de mi concentración: CANTABRIA Excursiones en la naturaleza.

 















18 de enero de 2019

Volver a Baztan, siempre





De nuevo me pidieron reportajear en el valle del Baztan. Por supuesto dije sí, siempre digo sí a Baztan porque es una tierra a la que tengo cariño, porque me entusiasman sus luces, sus contrastes, sus praderas, sus ganados, las gentes que allí viven y la música de su euskera. Por supuesto me gustan sus montañas y sus caminos y vericuetos, escondidos o no tanto. De eso iba el trabajo que ha publicado la revista El mundo de los Pirineos, de presentar el valle y sus encantos y de llevar a los lectores por varios itinerarios para descubrir los encantos de esta tierra.  Ahí están: en una docena de páginas en las que no faltan luces, hay nieblas, viven las ovejas, donde caminamos disfrutando entre paisajes y horizontes. Contento fui, contento regresé y cuando quiera volveré a ese Baztan medien los encargos o simplemente porque siempre enseña secretos nuevos.









23 de octubre de 2014

Agua somos





¡Qué maravilla el agua! ¡Qué bellos son los ríos! ¡Qué hermosura verlos nacer!
Qué momentos interesantes entregan cuando se alcanzan sus fuentes, cuando allí se les escucha la caricia de la tierra y de la vida, limpios y transparentes, sin más experiencia que la de un recorrido subterráneo que casi siempre tenemos como desconocido.
Porque hay algo de misterio en cada una de las fuentes fluviales que mana al pie de nuestras montañas. No hay dos iguales; unas escupen sus aguas violentamente, otras las dejan deslizar con amabilidad y dulzura entre praderas floridas o escurriéndose mansamente entre rocas y peñascos,  algunas incluso obligan a sus gotas reunidas a despeñarse en abismos y cañones insondables y también hay manantiales que se esconden en las mismas entrañas de la tierra.
Marchar en busca de las fuentes plantea a veces como primer reto saber cuál es el agua primicia de un río, discernir sobre la verdad del nacedero oficial o proponer alternativas y en otras ocasiones, a sabiendas de que nuestro destino es secundario, seguir caminando en su busca porque nos apetece ver más allá de lo que conocemos.
He jugado con buenas compañías constantemente a esta diversión en el proyecto de búsqueda de nuestros nacederos. Y en este juego hemos encontrado historias singulares que nos cuentan muchas cosas de nuestros ríos. Hemos descubierto debates y litigios sobre las fuentes verdaderas que determinan la propiedad de las aguas, discusiones eternas sobre ríos principales y afluentes, sobre quién debe llevar el nombre al llegar al mar y también que muchos de los ríos que conocemos tienen nombres que ignoramos cuando aún son unos recién nacidos.
Sí, hay ríos largos y cortos, caudalosos y exiguos pero pocas veces hay una relación entre aquello y su fuente. Y por eso nuestra indagación ha escudriñado toda la geografía vasca para detenerse en aquellos lugares que ofrecieran rincones de descubrimiento al viajero que gusta de naturaleza, paisajes y alma de país.
En esto lo mejor, como casi siempre, no es el resultado, es el camino andado. Para quien desee aproximarse a esta experiencia este trabajo recién nacido solo es una buena excusa para iniciar el sendero. A los nacederos de Euskal Herria.