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1 de febrero de 2014

Paraíso blanco







Caía tan delicadamente que más parecían caricias aquellas figuras blancas, tan blancas como dicen que es la misma nieve. Lo pensé pero no eran mariposas. Y tampoco eran rayitas que pintaban pájaros invisibles. Podrían ser tal vez fantasmas enfundados en la piel del bosque pero supe que no. Como que no eran rostros petrificados.

Me detuve y esperé. Escuché en el silencio y oí por fin el susurro de los ángeles regando amor sobre las ramas, la hierba y también en las rocas.

Me dijeron con una pluma de viento que querían regalarme una pequeña colección de fantasías blancas a sabiendas de que serían un buen alimento para nutrir mis emociones.

 Y me quedé allí un buen rato, hasta que me atraparon las penumbras que anticipan la noche. Feliz de sentirme en un paraíso blanco.







 


13 de marzo de 2013

Nieve en el desierto

El Teide se mira en el espejo
Que al fotógrafo de paisajes le sorprenda una luz infraganti es un regalo. Que al fotógrafo de lo natural se le cruce el mal tiempo es una buena oportunidad. Que al fotógrafo viajero se le ponga delante sin avisar un temporal es una provocación. Especialmente lo es si viaja a un lugar que se supone cálido, donde predomina la tierra árida e inhóspita y de pronto se encuentra caminando bajo la lluvia torrencial o despierta con la nieve en los pies.
Era la isla de Tenerife, entre las costas del norte y los acantilados del sur, con el parque natural del Teide en el centro. El viento se llevó ramas de palmeras, desprendió rocas, dejó a las gentes protegidas en sus casas y trajo las nubes; las nubes dejaron la tormenta, aquella el agua y el aguacero, el frío y la nieve. Y el Teide amaneció blanco como la cal, brillante y espectacular, deslumbrante en el horizonte del desierto volcánico.
Se creó el espejo sobre la arena, la montaña se miró en él y, viéndose hermosa, lo anunció silbando a las nubes y asomándose a todos los horizontes; se atrevió incluso a coquetear con un singular sombrero blanco.
En Tenerife, mientras la nieve llegaba al desierto, el mar siguió extremeciendo los acantilados de lava y mareando las playas negras. Toda una tierra de contrastes.











20 de febrero de 2013

Año de bienes con las botas puestas






Así concluye el refrán que tiene su primera premisa en “año de nieves”.
Este lo está siendo, de nieves, quiero decir, para satisfacción se supone de esquiadores, empresarios de los deportes blancos y para agricultores que podrían felicitarse por la disposición de una buena base para la siembra de sus campos.
 No hay duda de que las nieves han fabricado magníficos momentos para los fotógrafos; para los reporteros del paisaje regalando estampas magistrales, para los documentalistas que han podido lograr instantáneas inéditas en los últimos decenios, para los prensistas que han podido buscar pueblos aislados y sufridores de las inclemencias y por supuesto para los paisajistas que hemos visto convertirse en blancos rincones de otros colores. Yo tampoco me puede resistir a echarme al campo sin necesidad, sólo por el placer de mirar, solo por descubrir ese reflejo, aquel árbol escondido bajo su abrigo níveo o cómo el río se sigue abriendo paso incluso fuera de sus cauces cotidianos. Sentir de cerca el frío y la crudeza del clima enseña a disfrutar mucho más de la calidad de vida que nos aguarda puertas adentro y verle los dientes al temporal nos previene sobre las fuerzas de la naturaleza. Ahora se anuncia el retorno del frío y es momento de preparar los bártulos para ponerse de nuevo en ruta.
Pese a las promesas del refrán nada de lo que respiramos apoya las conclusiones del mismo. Si no es año de bienes desearemos que al menos lo sea “de nieves” y también que estas nos pillen siempre con las botas puestas.




22 de enero de 2012

Nieve poca, recuerdos muchos


No es un invento reciente pero sí lo es para mi a pesar de que soy un amante del agua cristalizada. Hoy se celebra el "Día internacional de la nieve" y evidentemente este acontecimiento tiene connotaciones comerciales como casi todos los "días de...".  No pienso celebrar nada pero la fecha servirá para hacer un poco de memoria sobre paisajes blancos.
Este año hemos visto poca nieve en nuestras montañas y apenas ha blanqueado las carreteras de Euskal Herria aunque aún nos queda invierno para esperarla. No me puedo resistir cada vez que los informativos avisan de la llegada de un temporal invernal. Pongo a punto mis botas, la ropa de abrigo y cargo las baterías para arrancar a veces sin otro rumbo que las alturas donde la nieve va a regalarme imágenes nuevas. Lo digo siempre y lo defiendo cada día: nunca un paisaje o un lugar cualquiera nos ofrece una imagen idéntica a otra anterior. Y en eso la nieve aporta siempre una pintura especial sobre los objetos, sobre el mundo y sobre lo que en él sucede. Hoy no me puedo resistir a mirar escenarios blancos mientras espero que retornen los copos a deslizarse suavemente bajo las nubes.


22 de diciembre de 2011

Otra mirada es posible...



Acabamos de vivir dos jornadas de montaña fotográfica o fotografía montañera, que el orden de los factores no altera el producto, en el taller que he impartido en el entorno de MENDIFILFESTIVAL de Vitoria-Gasteiz.
Yo lo advertí desde mi llegada: un fotógrafo “educado y formal” puede aprender tanto de quien no lo está como este del primero. Y en ello hemos andado: uno intentado infructuosamente huir de las conversaciones basadas en cámaras y objetivos, en técnicas, cachivaches, programas informáticos o recursos “secretos” y buscando que el sujeto fuera la estructura de la imagen y cómo lograr que aquella atrape al lector, o cómo insuflar un poco de alma a la imagen que construimos.

Sin destino
Resultó que, apasionados, partimos rumbo a la montaña, convencidos de poder estar a pie de ruta antes de que llegara la luz. Y lo logramos, pero acompañados de una impresionante nevada y después de haber cambiado de objetivo obligados por las dificultades viarias sobre el asfalto. Nuestra montaña se quedó sin cima, nuestro camino tomó tonalidades monocromáticas sobre la gama de los blancos y una atención añadida debió ponerse en la protección personal y de los equipos de lo que nos mandaba el cielo. Aquello se tornó en un regalo inapreciable que pudimos gozar como enanos, como montañeros ávidos de paisajes cambiantes y luces sorprendentes. Nos recreamos en el patrimonio industrial de Ajuria y a continuación seguimos escudriñando los bosques que abrigan el río Zirauntza en el entorno de su nacimiento, todo ello pasando de la luz azul a la gris y asomando incluso el sol entre las nieblas. Curioso descubrir después cómo cada cual miró distinto los mismos escenarios, cómo –ese era precisamente el objetivo del viaje campestre- cada cámara orientó sus disparos sobre objetos distintos aunque no distantes. La evaluación compartida podría haberse prolongado muchas más horas de lo que duró pero fue probablemente lo mejor del taller, donde cada expresión fotográfica requería revisión, diálogo y puesta en cuestión y esa reflexión propició sin duda la mejor lección según lo expresado por los asistentes. Algunas adulaciones y agradecimientos ofrecidos al fotógrafo no tienen precio pero eso lo dejaremos para la esfera íntima. La conclusión más significativa es probablemente que es posible lograr una mirada personal a la montaña y al paisaje, que puede y debe trabajarse pero hay que partir a su encuentro cada día.







11 de abril de 2011

Luces de un clima confuso


Hizo calor cuando viajaba a los Picos de Europa. Nevó a continuación casi de manera insospechada. Enseguida ha vuelto el calor de un clima exagerado, confuso, que parece incontrolado.
He viajado de nuevo a los Pirineos en busca del invierno y he visto fundirse las nieves de forma veloz, haciendo crecer turbulentos los ríos, desaparecer las cascadas de hielo formadas a lo largo de todo el invierno mientras el cielo se velaba de partículas del desierto. El clima está desconcertado pero sus luces nos siguen transmitiendo  intensas emociones. En la noche, a mediodía, desde arriba y desde abajo. Las formas del paisaje vestido de verde o de blanco nos siguen cautivando incluso si el clima es extraño.


1 de abril de 2011

Tiempo de Picos... de Europa


Me toca tabajo de prensa, de corresponsal, de servicio a una prueba deportiva. De esos trabajos que uno hace por gusto, amistad y buen rollito. 
Hoy la primavera está radiante por los Picos de Europa y mientras escribo veo montañas, pequeños peblos, flores y nieve. Magnífico.

PICOS DE EUROPA, desde San Vicente de la Barquera
Así lo he escrito para la prensa. Habrá periodistas que lo colgarán en sus medios electrónicos simplemente colocándole su firma y seguramente cobrarán por ello. No les envidio pero  siento un poco de  vergüenza ajena.

 

LA COPA ANDRES DE REGIL-TROFEO BBK CITA A CASI 200 ESQUIADORES EN SU  XXXVI EDICION

Abundante nieve en altura y tiempo primaveral garantizan dos jornadas emocionantes

Este fin de semana es tiempo de Picos, de los de Europa. Porque la Liébana está impresionantemente florida, salpicados sus prados de margaritas y meacamas, repletos de flores sus árboles, también los frutales y verdísimo el paisaje que no es de piedra. También porque pese a los veintitantos grados de temperatura del valle, para sandalias, pantalón corto y sombrero, la montaña guarda nieve en abundancia. Así se tranquiliza el viajero que va en busca de ella cuando abandonando la capital cántabra divisa por primera vez los Picos bien blancos. Y si se arrima a tomar una de las típicas fotografías de la bahía de San Vicente de la Barquera lo hará desde la playa del Tostadero donde los ríos del Escudo y de Peña Candiles se ensanchan fabricando un espejo para que se mire San Vicente; bien, pues allí también tendrá una imagen hermosa con los Picos nevados de horizonte.
Porque en Picos hay nieve para esquiar, abundante en altura. El calor del viernes, veámosle el lado positivo, habrá sido bueno para asentar la nieve de los últimos días, transformado el manto para hacerlo más seguro y echando o abajo lo que pudiese ser peligroso, algo que ya ha ocurrido al desprenderse alguna pequeña ladera.
Los equipos la organización han trazado el viernes el recorrido con nieve dura y primavera, marcando el trayecto con los banderines de la BBK y anticipando las posibilidades. Han podido saber así que salvo cambios de último momento se podrá esquiar el itinerario previsto: desde Lloroza subir hasta Torre Blanca, descenso hasta el Hoyo Cimero y ascensión a la Collada Blanca para bajar al Jou sin Tierra antes de subir Torre Altaiz para bajar la Canal de San Luis y volver por Lloroza al teleférico. Sólo la salida se dará adelantada unos cientos de metros respecto a lo habitual, dado el gran número de esquiadores, tras un pequeño trayecto de esquí neutralizado.
Sabemos que entre los participantes hay gente de buena raza, queremos decir que hay un alto nivel medio; esto es gracias a algunos nombres conocidos, como el ochomilista asturiano Jorge Egocheaga, que acude a esta prueba desde hace varios años para mejorar su rendimiento y algunos otros ochomilistas. También gracias a contar en la parrilla de salida con tres mundialistas participantes en el último Campeonato del Mundo en Italia: las vascas Izaskum Zubizarreta, 7ª en el mundial y en la Pierra Menta 2011 y la joven promesa Lide Leibar, 14ª en la Vertical Race del pasado mundial en su categoría, o  además el esquiador del Centro de Alto Rendimiento Madrileño Álvaro Sumozas, 14º en junior en el mundial italiano de Claut.
El sábado tienen buen trabajo bajo un día que se espera radiante y soleado. El domingo la prueba es un descenso cronometrado, pero antes habrá que llegar al punto más alto, lo que tampoco es broma.
Lo dicho: este fin de semana es bueno para los Picos, para ver paisajes, para esquiar o para ver a los participantes del Trofeo de Esquí-Alpinismo Andrés de Régil-BBK. 



25 de diciembre de 2010

Me gusta cuando las chimeneas echan humo

No todas. Las de las casas pequeñitas, las que necesariamente evocan que es invierno frío, las que sacan al aire el calor del hogar, las que dibujan contraluces brillantes mientras deslizan su aroma de leña y fuego bajo en el entorno.

Me gusta cuado esas chimeneas echan humo más aún si cae la tarde y una luz cálida traspasa los cristales de cualquier ventana. Más todavía si algún ser pequeño, niña o niño, se atreve a pegar su nariz a ella intentando desvelar los silencios de la noche. Y mucho más si esa mirada descubre que la nieve cae suave y silenciosamente para crear un nuevo paisaje.
Me gusta el invierno, la nieve, el humo de leña y el calor de hogar.


12 de diciembre de 2010

Regalo helado

El otoño ha sido casi fugaz, con el frío adelantado y sus primeras nieves. Terror en las carreteras, protagonismo mediático de lo que sólo es natural invierno y paisajes hermosos. Oportunidades de oro para trepar a las alturas pisando duro o blando pero sobre blanco. Y para aprovechar el regalo helado del temporal muy cerca de casa.
En el San Lorenzo riojano los cierzos se esforzaron por ahuyentar a los paseantes pero pudieron labrar curiosos relieves de frío merengue. Hermosos.



11 de febrero de 2010

Se está cayendo la luna a trocitos...

Así ha dicho alguien en Laudio cuando entraba al refugio de un bar en busca de un café caliente mientras se sacudía la nieve del abrigo.
Lo debía estar haciendo mientras yo fotografiaba la misma nevada en las calles de Laudio. Hermosa e impresionante y perfectamente descrita con ese caerse la luna a trocitos.
La cosecha del bonito dicho que ha sido frase del día en Radio Euskadi la ha protagonizado una periodista de ese medio que también se amparaba -parece- al calor de un café con leche. Esta tarea, la de empeñarse con un café entre manos, ha sido la más agradecida en esta jornada de clima duro.

9 de enero de 2010

EL COLOR DEL FRIO


He intentado seguirlo por lugares donde no acosumbra a manifestarse en forma de color blanco. Y esta vez lo ha hecho. El frío ha llevado el hielo y la nieve a rincones que sólo en muy raras ocasiones se visten de armiño. Huyendo de las carreteras colapsadas, de los conductores malhumorados e impacientes y también de los objetivos habituales de los fotógrafos he acompañado a la nieve por las riberas del Ebro, traficando entre viñedos y lagunas salobres hasta llgar al desierto. Pero allí esta vez el cierzo ha vencido llevándose todo el polvo blanco a otra parte. En las Bardenas sólo han quedado los rojos de siempre y las blancas, las ovejas, ateridas de frío igual que sus pastores pese al abrigo de su "espaldero" de piel.



Areatza de blanco




Rioja Alavesa


   Bardenas Reales