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20 de diciembre de 2018

BILBAO. Un alcalde que vuela bajo






Es un decir porque el alcalde de Bilbao no vuela, solo baila. Lo hace en la foto tomada en el día de la "Amatxu", Virgen de Begoña y patrona de la capital de Bizkaia, cuando es tradición reciente que quien preside el consistorio de la Villa baile el aurresku. Y ahí lo está haciendo, en una foto también capital del monográfico sobre Bilbao que la revista Ibilka acaba de poner en circulación.
Me ha tocado ilustrar el todo de ese especial, además de escribir alguno de sus artículos, y he procurado hacerlo, también mientras organizábamos el índice de contenidos, enfocando una mirada personal que, como bilbaíno y fotógrafo, ha buscado poner acentos donde casi nunca lo hacen los medios "oficiales" ni las oficinas de prensa municipales, interesado en contar el Bilbao necesario y el que la memoria debiera guardar para hacer historia sin olvido y que ese intento de vender modernidad que invade a las esferas oficiales parece enterrar bajo un manto efectista.
En Ibilka está el Bilbao viejo y el Bilbao nuevo, la raíz sombría y la imagen brillante porque nada es una sin la otra, porque no existe futuro sin pasado. En el trabajo con el pie en tierra hay muchas horas de mirar y esperar, no pocas de pensar el qué y el cómo debería abordarse este retrato de Bilbao para que fuera verdadero.
Solo los lectores de Ibilka podrán decir si es cierto lo que contamos, al menos si les parece creíble que este Bilbao de varias caras sigue existiendo todavía y lo encuentran en esa visita que esperamos harán algún día muy próximo.












IBILKA BILBAO PDF


4 de diciembre de 2012

Industria: patrimonio y sujeto fotografico


Por fin, tras varios años de recopilación e inventario de un buen equipo de autores coordinados por la Asociacion Vasca del Patromonio  Industrial y Obra Pública (AVPIOP) han visto la luz dos gruesos volúmenes que reunen varios cientos de elementos inventariados bajo el epígrafe de "PATRIMONIO INDUSTRIAL VASCO". Cientos de fotografías de autoras y autores de las fichas de los elementos patrimoniales acompañan a cada pieza y varios cientos de imágenes con un sello de autor abran las cabeceras de los capitulos y se diferencian en la ilustración. Sin alardes, sin valor de diseño, la recopilación tiene el valor de ser un documento imprescindible para quien desee asomarse al patrimonio industrial vasco. Es el segundo eslabón de una cadena que un pequeño equipo inició en los años ochenta para crear las tres obras de "ARQUEOLOGIA INDUSTRIAL" en Bizkaia, Araba y Gipuzkoa que me tocó ilustrar y siguen siendo referencia y testimonio de una buena parte del patrimonio que ya ha desaparecido.
Ahora sucede también que el fotógrafo acude a lugares invetariados y son poco más que una ruina, descubre solares donde antes había una instalación y convive con el recuerdo de una vida que se fue.





La memoria industrial en las imágenes del inventario del Patrimonio Industrial Vasco.

22 de diciembre de 2011

Otra mirada es posible...



Acabamos de vivir dos jornadas de montaña fotográfica o fotografía montañera, que el orden de los factores no altera el producto, en el taller que he impartido en el entorno de MENDIFILFESTIVAL de Vitoria-Gasteiz.
Yo lo advertí desde mi llegada: un fotógrafo “educado y formal” puede aprender tanto de quien no lo está como este del primero. Y en ello hemos andado: uno intentado infructuosamente huir de las conversaciones basadas en cámaras y objetivos, en técnicas, cachivaches, programas informáticos o recursos “secretos” y buscando que el sujeto fuera la estructura de la imagen y cómo lograr que aquella atrape al lector, o cómo insuflar un poco de alma a la imagen que construimos.

Sin destino
Resultó que, apasionados, partimos rumbo a la montaña, convencidos de poder estar a pie de ruta antes de que llegara la luz. Y lo logramos, pero acompañados de una impresionante nevada y después de haber cambiado de objetivo obligados por las dificultades viarias sobre el asfalto. Nuestra montaña se quedó sin cima, nuestro camino tomó tonalidades monocromáticas sobre la gama de los blancos y una atención añadida debió ponerse en la protección personal y de los equipos de lo que nos mandaba el cielo. Aquello se tornó en un regalo inapreciable que pudimos gozar como enanos, como montañeros ávidos de paisajes cambiantes y luces sorprendentes. Nos recreamos en el patrimonio industrial de Ajuria y a continuación seguimos escudriñando los bosques que abrigan el río Zirauntza en el entorno de su nacimiento, todo ello pasando de la luz azul a la gris y asomando incluso el sol entre las nieblas. Curioso descubrir después cómo cada cual miró distinto los mismos escenarios, cómo –ese era precisamente el objetivo del viaje campestre- cada cámara orientó sus disparos sobre objetos distintos aunque no distantes. La evaluación compartida podría haberse prolongado muchas más horas de lo que duró pero fue probablemente lo mejor del taller, donde cada expresión fotográfica requería revisión, diálogo y puesta en cuestión y esa reflexión propició sin duda la mejor lección según lo expresado por los asistentes. Algunas adulaciones y agradecimientos ofrecidos al fotógrafo no tienen precio pero eso lo dejaremos para la esfera íntima. La conclusión más significativa es probablemente que es posible lograr una mirada personal a la montaña y al paisaje, que puede y debe trabajarse pero hay que partir a su encuentro cada día.







28 de julio de 2011

De Manchester a Liverpool




Miramos fábricas antiguas, edificios obsoletos que han recuperado su función a cambio de servir a otros fines que los pensados por sus arquitectos. Así vive Manchester, también Liverpool, cunas de la revolución industrial, del maquinismo y del destino internacional. El boom de la industria de finales del XIX hasta mitades del XX vio como se convertían las riberas y canales del río Mersey y las costas británicas en puertos vitales donde trasegaban en ida y vuelta algodones en bruto paños confeccionados y máquinas de toda índole. Musear por estos lugares supone encontrarse con un pasado eufórico donde no faltó explotación y trabajo humano inhumano. La sola construcción de gigantescos edificios para las fábricas que trataron el algodón, el tabaco o el hierro debió costar ingentes esfuerzos de inmigrantes llegados desde todo el país para quitar el hambre. También fueron usados hasta los niños en trabajos menores de las fábricas de hilaturas y medio mundo ha estado un siglo utilizando máquinas con el apellido de Manchester en sus hierros fundidos.
Aquel esplendor que ha reconvertido ahora algunos de los antiguos edificios industriales en apartamentos de lujo ha dejado todavía bloques gigantes de ladrillo llenos de memoria industrial que se elevan como tumbas vacías esperando un destino más glorioso que el de ser ruinas del pasado. Para un fotógrafo que ha mirado con repetido interés al patrimonio industrial integrar en un mismo plano modernidad e historia tiene un valor añadido. Recrearse entre lo viejo sigue siendo un bello reto para la cámara. Y el resultado es fácilmente interesante. De Manchester a Liverpool es fácil escribir la historia en imágenes.









14 de octubre de 2010

Industria antigua: ¿patrimonio o chatarra?



Lo dije: he trabajado dos meses entre ruinas fabriles y máquinas viejas para lograr un inventario de imágenes que van a ilustrar un libro sobre el Patrimonio Industrial en Euskadi. Las peripecias no han faltado subiendo entre los hierros oxidados del horno alto de Sestao, buscando luces nocturnas entre vias feerroviarias o trepando riscos en los acantilados o sobre laderas de viejas minas. Pero donde más aventura ha habido ha sido precisamente en algunas compañías: los chatarreros.
He convivido con partidas de ellos, soplete de oxiacetileno y rotaflex en mano, arramplando con todo lo que de una vieja fábrica se pueda vender.
- No llames a la policía, nos quitarán toda la herremienta y es lo único que tenemos para comer... me suplicaba un rumano bajo el hormigón de una vieja papelera.
Lamentable de veras el estado de lo que se supone es Patrimonio, la mayoría de las veces con una declaración de protección, lamentable que se lo estén llevando a mordiscos los chatarreros, lamentable tener que lamentar por ello.
Al fotógrafo le queda el descubrimiento de verdaderos escenarios ideales para componer, también para realizaciones  de cine negro o simplemente para imaginar. Motivado para continuar explorando este ambito mientras perdure como sujeto fotográfico sin exigencias de un guión como ha sido el caso. Las imágenes -algunas- se podrán ver impresas en breve.



18 de agosto de 2010

De fábricas y cosas viejas...

Distraído y ocupado. Así toca; contra reloj, embarcado en un proyecto sobre Patrimonio Industrial en Euskadi. En busca de imágenes que intenten contar algo de la historia de las fábricas que marcaron algún hito en nuestro país. Algunas son sólo ruinas, otras todavía mueven sus máquinas; muchas son desiertos de piedra, hormigón o madera pero aún hay aliento humano en bastantes de ellas.
La tarea no es fácil cuando el encargo dice: foto general y detalle; resumir en dos imágenes texto y contexto vuelve a ser un reto. Y como otras muchas veces lo más interesante estará en el lado marginal aunque los ojos del proyecto no lo puedan ver.  Por esta razón la oportunidad de volver a algunos de los escenarios -los que sobreviven- que me tocó visitar hace cerca de veinte años tiene toda la fuerza que un fotógrafo apasionado requiere para mirar intensamente. Presupuestos económicos al margen -de eso mejor no hablar en tiempos de crisis- se me permite revivir experiencias con una mirada aún más introspectiva que antes, más educada pero también más atrevida. El resultado deberá estar a la altura.