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1 de enero de 2013

Abajo y arriba, despedida y saludo





Al doce le despedimos bajo tierra, recorriendo ríos subterráneos mirándonos en espejos escondidos y descubriendo colgantes maravillas de cristal. Para saludar al trece buscamos las alturas para intentar saludar a los horizontes y otear la línea bajo las  nubes en busca de un sol escondido. Un día vistiendo trajes de colores, botas impermeables al agua  y agarrando con fuerza cuerdas o escalas bajo el espectro de la cálida luz del carburo o de los fríos lúmenes de leds. El otro caminando en la noche hasta el amanecer, esquivando la lluvia bajo impermeables brillantes y pisando sendas o roquedos resbaladizos
Ha habido algo común en esas dos jornadas de despedida y saludo: buenas compañías, naturaleza, luces, mirada fotográfica y una cámara ligera. Razones suficientes todas para perseverar en este oficio, incluso ante el número 13.



31 de agosto de 2010

Viaje pirenaico





Ibon de Arremoulit

Curiosidades del destino. Debía estar todavía caminando sobre las sendas pirenaicas que llevan hasta la costa mediteránea pero me he contentado con seis días de bellos caminos de altura. Un encargo editorial me había propuesto el largo reportaje de la tavesía pirenaica por un presupuesto irrisorio. Para caminar treinta días, subir y bajar desniveles, dormir en precario, fotografiar y contar en palabras, dibujar mapas... contra reloj y en plazo.
Defendí el valor del trabajo y su precio y me quedé sin reportaje pero feliz.
Feliz por haber sabido resistir al desprecio de la calidad y las cosas bien hechas, feliz por haberme liberado de una carga severa mal pagada y feliz porque he podido ahora recorrer esos mismos caminos sin obligaciones. Me gusta mi trabajo y me gustan las montañas pero es duro trabajar en las montañas y eso debe reconocerse.
Alguien se habrá sometido a la tiranía del editor, seguro; de quien ha colocado el precio por encima de la calidad y el respeto al trabajo. Es la ley del mercado y contra eso solo se puede luchar trabajando distinto, trabajando mejor y aportando lo que otros no podrán aportar.
Mi decisión tuvo además su recompensa: he podido aceptar el atractivo proyecto sobre patrimonio industrial que me ocupa este verano. Y entretanto el Pirineo espera para ser disfrutado sin compromisos mientras regala imágenes y sensaciones.

Espejo del Pirineo. Arremoulit

Amanecer en Pombie
Camino del valle de Ossau



Respomuso
Lago  Opale
Conversaciones en Respomuso

Arriel
Arriel