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23 de enero de 2014

Pastores y trashumancias



Hay dos sujetos fotográficos a los que no me puedo resistir cuando se
tropiezan con mi mirada: las nieblas y los rebaños.
Las nieblas fabrican una constante de imágenes en evolución, diferentes a
cada instante repletas de magia y matices, embrujadoras, llenas de
proposiciones y sugerencias. Todo en ellas un universo de “studium”
barthesiano.
Los ganados también crean sus propios dibujos, sus manchas de luz, sus
propias líneas; vivifican el mundo vegetal y con sus tránsitos y viajes hacen
que los paisajes sean más eso mismo en animado. Hay un interés añadido
porque los rebaños tienen un alma que también nos llena la imaginación de
mitos: su pastor. Rebaños y pastores han sido y serán interesantes sujetos
fotográficos pero más aún si trazan un largo viaje de trashumancia. Parece
como si en ellas estuviesen la mayoría de las connotaciones, duras y
hermosas al tiempo, de todas las migraciones.
La gran trashumancia del Pirineo a las Bardenas Reales me obligaba
siempre desde la pasión por las montañas y sus asuntos pero también
desde la perspectiva de fotógrafo amante de los rebaños. Caminé con ellos
siete días, sufrí calores, sed y fatiga, dormí al raso y comí calderete de
cordero sentado en las piedras. Y fotografié pastores, rebaños y montañas
pero sobre todo grabé en la memoria momentos humanamente hermosos.
Ahora llegan de nuevo al papel de Ibilka algunas de aquellas fotos que ya
viajaron por otros medios y mantienen siempre la vigencia de un testimonio
que probablemente en breve será historia antigua. Lo hacemos con gusto
en el propósito de hablar siempre de nuestro país, el de la tierra de los
vascos.





20 de diciembre de 2013

Maravillándose de nuestra naturaleza

BARDENAS REALES. Navarra
EMBALSE DE SOBRON. Alava

VALLE DE LANA. Navarra

LAGUNA DE PITILLAS. Navarra




MARAVILLAS es un título pensado para atraer miradas a nuestros paisajes, a nuestras montañas y costas, a todos los espacios naturales que ofrecen singularidad, atractivo visual y mirada estética. 
El contenido es también visual, emocionante y emocionado, al menos en la parte que me ha tocado al contar en espacio limitado historias o sensaciones de veinticinco rincones de la tierra vasca. Veinticinco de cincuenta es una mitad que para nada es un medio de lo que significa haber pasado un buen número de horas inmerso en esos paisajes con la tarea de lograr alguna imagen emocionante de todos ellos.  Del valor que ofrece el resultado deberán decir quienes ojeen las páginas de “LAS CINCUENTA MARAVILLAS DE EUSKAL HERRIA”; sería una vanidad juzgar mi propio trabajo. Pero de lo que puedo dar fe como autor es de haber vivido en el proceso de fotografiar momentos intensos que recomiendo buscar a los lectores en las imágenes pero también más allá de ellas, simplemente viajando a esos escenarios que a veces parecen pura fantasía pero son tan reales como la tierra misma.
Hubo un debate previo a la edición sobre los textos que debían acompañar, guiar o ser consortes de las imágenes. No teniendo mucho sentido que fueran descriptivos, la propuesta terminó por decidir que fueran complementarios, en las sugerencias o en las posibles emociones que pudiesen aportar.
Ahí está ese libro que es casi un homenaje a la larga trayectoria de proyectos compartidos por una cuadrilla de entusiastas de nuestro país. Gentes que hemos querido siempre caminarlo con paciencia, indagar en las raíces de las piedras nuevas y viejas, del bosque o de las mismas nieblas. Conocidos entre estos caminos naturales y de papel, Miguel Angulo, Javier Pascual, Alberto Muro, Txusma Pérez, Mikel Tellagorri y quien esto escribe, propusimos las maravillas que debían rendir el ritual a esta ocasión.
Propuesta que desearíamos sea un buen regalo para los amantes de lo vasco, de lo natural y de lo más fotográfico de nuestros paraísos naturales.
Aquí pueden verse todas sus páginas en un vídeo.









14 de octubre de 2013

Euskal Herria se muere





El anuncio definitivo ha llegado esta semana. Euskal Herria vive sus últimos días.
No nuestro país sino nuestra revista.
Cuando se cumple su décimo aniversario descubriendo este magnífico territorio las leyes del mercado y su selección natural, como en la misma jungla, impiden que el proyecto editorial se sostenga.
Una carta remitida por el editor a suscriptores y colaboradores avisa de esta sentencia: el número que se publicará en diciembre-enero será el último.
Personalmente voy a sufrir un dolor severo, también en el bolsillo, pero sobre todo en el alma porque la vi nacer con una importante implicación personal, disputé mucho durante su vida con editor, directores y diseñadores aportando mi entender personal sobre contenidos y sobre línea de estilo e imágenes. Pero hay algo que de verdad echaré de menos: la justificación necesaria, excusa solía llamarle yo, para echarse al campo con mirada investigadora, para indagar y profundizar en aspectos de nuestra tierra que de otro modo pasarían desapercibidos. He podido así aprender más sobre mi propio país y esa motivación era un aliciente.
De momento el proyecto no muere del todo, y eso va a depender de los suscriptores fieles, porque se ha previsto la edición de seis monográficos anuales. Sobre dos de ellos ya estoy trabajando: bosques y nacederos de ríos me verán buscando sus mejores momentos en los próximos meses.
Desde aquel primer número que se abría con una imagen de mi cartera hasta el que aún está cerrándose hemos aprendido y trabajado mucho. Vendrán tiempos mejores, seguro.

REVISTA EUSKAL HERRIA. Primer número

9 de enero de 2010

EL COLOR DEL FRIO


He intentado seguirlo por lugares donde no acosumbra a manifestarse en forma de color blanco. Y esta vez lo ha hecho. El frío ha llevado el hielo y la nieve a rincones que sólo en muy raras ocasiones se visten de armiño. Huyendo de las carreteras colapsadas, de los conductores malhumorados e impacientes y también de los objetivos habituales de los fotógrafos he acompañado a la nieve por las riberas del Ebro, traficando entre viñedos y lagunas salobres hasta llgar al desierto. Pero allí esta vez el cierzo ha vencido llevándose todo el polvo blanco a otra parte. En las Bardenas sólo han quedado los rojos de siempre y las blancas, las ovejas, ateridas de frío igual que sus pastores pese al abrigo de su "espaldero" de piel.



Areatza de blanco




Rioja Alavesa


   Bardenas Reales