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8 de octubre de 2018

No soy un fotógrafo de naturaleza



No, no soy un fotógrafo de naturaleza aunque cuando un colega me ve fotografiando en un museo se extrañe y me pregunte por qué no estoy en el monte.
No soy un fotógrafo de naturaleza pero me apasiona la vida natural, las flores y los bosques, la ferocidad del mar y el susurro del viento casi tanto como el silencio de la niebla o la emoción de la noche.
No soy un fotógrafo de naturaleza pero en las últimas semanas he pasado un buen número de horas agazapado en un hide, camuflado entre matos de iñarra y helechos, escuchando y oteando el derredor en busca de algo que se moviera, alguna portentosa figura con cuernos, celosa de amor, necesitada de aparearse por el instinto. El biólogo Enrique Arberas me ayudó en esta tarea, conocedor de huellas y rastros, sabedor más que yo de los hábitos de ciervos y otros cuadrúpedos.
Y vinieron, lanzaron al cielo sus berridos, se encelaron, pelearon enredando su portentosas cornamentas, se aparearon.
Ver de cerca este espectáculo natural, la fuerza de la vida, la espontaneidad animal que mueven los instintos, ha sido un privilegio. Los resultados estarán a la vista en los trabajos que documentan el pastoreo en Gorbeia y ahí hay mucha más labor que la que haría un fotógrafo de naturaleza.







6 de mayo de 2015

Verde, te quiero verde


Verde sobre verde

Revive la tierra en matices de infinitos verdes. Revive igual la belleza en el más natural y vivificante de los colores del universo. Despiertan los bosques, respirando desde brotes tiernos, desde sus hojas abiertas al cielo, también desde sus entrañas más escondidas. Flores y colores despuntan sobre fondos de verde. Parece que la primavera es inevitablemente verde. Verde sobre azul, verde sobre amarillo, verde sobre gris.

Verde, te quiero. Verde.

Azul sobre verde

Magenta sobre verde

Verde sobre azul


19 de septiembre de 2011

Signos de otoño


He visto la niebla cerrarse tras las jornadas de viento sur que atraen a las aves migratorias dibujando nubes estrambóticas; he visto a los árboles teñir sus vestidos con colores emocionados sabiendo que después quedarán desnudos al viento; he visto crecer sobre las praderas agostadas a las delicadas flores malva que llaman "espantapastores" y he visto marchar a los rebaños montaña abajo, trashumando hacia el calor y los pastos amables.
He visto y sentido que el otoño está aquí depositando en la naturaleza sus signos inequívocos: el viento, las flores, las mareas, la vegetación, la noche... Es bueno que el planeta esté vivo y es mejor aún que podamos percibirlo y sentirlo; incluso es hermoso que podamos fotografiarlo.


18 de mayo de 2010

Luz y color. Gracias!

No hay que perder la paciencia. Ya ha regresado, también el calor, también las golondrinas. Aunque algunas no lo harán porque han perdido su oportunidad anual a consecuencia de los fríos de la primavera. Algunos nidos estaban ya habitados por los inquilinos recién nacidos, sin siquiera estar vestidos con sus abrigos de plumón. Muchos han perecido y sus mayores, sin razón que les sostenga a permanecer, han partido con no se sabe qué rumbo. Y quizás no vuelvan nunca.
Debajo del alero de mi casa anidan hace casi una decena de años las golondrinas. Nunca sabré si siempre es la misma pareja o se suceden en la ocupación del nido. Es hermoso ver que cada año el ciclo vuelve a completarse. Las golondrinas de mi alero siguen viajando frenéticamente a su nido aún después del frío; la vida está ahí todavía.
Gracias primavera por volver.











5 de mayo de 2010

¡Vuelve PRIMAVERA! Por favor..



Parecía que se había asentado ya el tiempo de las flores. Qué bueno tumbarse en una pradera y dejarse acariciar por el sol. Qué bueno esperar que la mañana diluya las nieblas transitando de la fresca humedad del amanecer al mediodía caluroso.
Pero el coletazo del invierno se ha retrasado atrapando a los árboles verdes y floridos casi a traición y dejando ateridos a los peatones.
Quiero que sólo sea un paréntesis, un desahogo de la naturaleza para retornar a su curso en breve.
Por eso voy a regar mis ojos de colores de primavera, mirando la flores y los paisajes que resucitan. Intensamente.