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19 de septiembre de 2021

El otoño llama a gritos

 Se acaba el verano. Es tiempo de otoño, de relevo vital y de naturaleza emocionante. Los berridos de los ciervos ya llenan los bosques de ecos sobrecogedores. ¡Viva el bosque!







23 de septiembre de 2016

Otoños de papel




El otoño llama al bosque a sentir el descanso de la foresta, invita a ascender a las alturas de las montañas para escuchar los vientos predominantes del sur y reclama acercarse al mar para aspirar sus aires de espuma batida por los primeros temporales.
Para ayudar a responder a todas estas llamadas y a lograr todos estos propósitos hemos puesto imágenes muy diversas sobre el papel. Tres revistas de distinto talante, les tres han venido a mirar espacios de Euskal Herria lindando el tiempo del otoño.
El mar de Lekeitio visto desde IBILKA en francés, el Gorbeia es ascendido también en francés por PYRÉNÉES MAGAZINE y es la revista PIRINEOS la que nos lleva por un Irati conocido pero del que cuenta una versión inhabitual de este bosque mitificado.
Me ha tocado en todos los casos fotografiar e ilustrar, en Irati también investigar, preguntar y escribir. Resultados diversos, dignos  del papel y la lectura pausada.












2 de diciembre de 2014

Ya se va




Ha sido tardío, seco, algo extraño pero no faltó tampoco a la cita este año. Y ahora está ya cerca de ser pasado.
Se nos va el otoño, llegan fríos, lluvias, nieblas  y otras bendiciones del cielo. Pero no en vano, nos ha dejado sus productos en la cesta: no pocas setas, bellas imágenes y, lo mejor, emociones y experiencias naturales. ¡Hasta el año que viene!




17 de noviembre de 2011

Peligro: cazadores


Visten de verde, algunos lucen un machete a la cintura, todos llevan consigo un walkie-talkie –a menudo ilegal-, se agrupan en cuadrillas de diez o más “amigos” y aparcan notables hileras de todoterrenos bien dotados. Tomarse un café antes de la amanecida en estos tiempos de otoño supone convivir con ellos en una barra casi monopolizada por lo verde. Y esto obliga a escuchar peripecias de lo cotidiano estos fines de semana de citas para las batidas, monterías o esperas de caza.
-         Yo para una cierva no voy a ningún lado, si fuese un buen macho y te dicen que además hay muchos jabalíes, todavía; hay cazadores que van a por carne, y eso la mayoría, pero yo sólo voy si hay buenas piezas, si vas a encontrar un poco de emoción…
-         Anda, que decir por la emisora que había matado un arrendajo, eso si se hace no se dice…son de esos jóvenes que en cuanto ven algo moverse tiran
¿Qué tiene que ver esto en las historias de un fotógrafo montañero?, me dirán. Pues simplemente que fotógrafos y montañeros madrugamos y todos amamos ese territorio donde el aire es puro y el viento limpio y donde acostumbramos a cruzar miradas de horizontes largos con carreras o vuelos de animales libres. Nosotros a veces soñamos con llevarnos eso en imágenes. Ellos, los de verde, almuerzan bien casi siempre, pasan frío a menudo, se esfuerzan lo mínimo, erosionan en abundancia con sus potentes 4x4, siembran el paisaje de cartuchos. Son depredadores instintivos pero no por eso alejados de la tecnología. Sus perros ya llevan collar con gps y hasta hay aplicaciones para localizarlos con el móvil. Pero eso no impide que uno se los cruce -a los perros y a los cazadores- unos buscándose a otros tras una montería, unos a pata, extraviados, los otros en su todoterreno  rastreando la onda del gps.
Entre todos, sólo algunas cosas en común.
Lo dice la señal: ¡peligro: cazadores!


6 de noviembre de 2011

OTOÑAR: Fotografiar el otoño


Dice el diccionario de la Real Academia Española que otoñar es para las personas "pasar el otoño". Para mí es fotografiarlo y como acabo de pasar varios días "otoñando" no me puedo resistir sin contarlo. Porque cada año aporvecho cualquier excusa, bien sea el reportaje que tengo entre manos, un viaje en tránsito hacia otro lugar o simplemente unos días de excursión, para escapar hacia el otoño. Recuerdo siempre esa expresión de que "nos quedan cuatro otoños" refiriéndose a lo efímero de la vida y entonces concluyo que es preciso aprovecharlos. Unas veces porque el calendario no acompaña con las posibilidades, otras porque la estación no es lo bastante propicia, otras porque el año no es tan hermoso como quisiéramos... la cuestión es que efectivamente nos quedan cuatro para disfrutar. Conclusión redundante: aprovechémoslos.
Este año es excepcional, o así me lo está pareciendo, en los bosques de Euskal Herria, incendiados de colores durante muchos días continuados, espectaculares en los gradientes de ocres y amarillos, convirtiendo poco a poco el follaje en manto húmedo en el suelo.
Fotografiar por puro instinto el bosque es un encuentro casi ritual con la naturaleza, con el sonido de la hojarasca al pisar sus alfombras, con el olor húmedo de las nieblas y la sorpresa desvelada tras sus formas fantasmagóricas. Vale la pena sentirse vivo. Se lo recomiendo a cualquiera, incluso sin cámara de fotos.







19 de septiembre de 2011

Signos de otoño


He visto la niebla cerrarse tras las jornadas de viento sur que atraen a las aves migratorias dibujando nubes estrambóticas; he visto a los árboles teñir sus vestidos con colores emocionados sabiendo que después quedarán desnudos al viento; he visto crecer sobre las praderas agostadas a las delicadas flores malva que llaman "espantapastores" y he visto marchar a los rebaños montaña abajo, trashumando hacia el calor y los pastos amables.
He visto y sentido que el otoño está aquí depositando en la naturaleza sus signos inequívocos: el viento, las flores, las mareas, la vegetación, la noche... Es bueno que el planeta esté vivo y es mejor aún que podamos percibirlo y sentirlo; incluso es hermoso que podamos fotografiarlo.