26 de mayo de 2016
24 de mayo de 2016
Están en Sangüesa. 33 fotografías aéreas, una pincelada de luces y formas escritas sobre la piel de las tierras vascas.
La Casa de Cultura de esta localidad abrigada en el Palacio Vallesantoro mantendrá abierta esta exposición hasta el 5 de junio. Ver las imágenes en el libro Euskal Herria Goitik Behera está muy bien pero cuando las copias fotográficas enmarcadas adquieren carácter de obra la dimensión es otra.
El copiado se ha realizado en proceso químico sobre papel cromogénico.
El copiado se ha realizado en proceso químico sobre papel cromogénico.
El texto que presenta la exposición se incluye en una postal-free con el pájaro que vuela sobre el azul de las aguas del embalse de Yesa, la amenaza constante de la población de Sangüesa.
Euskal Herria de
Arriba Abajo/Euskal Herria Goitik Behera propone una mirada aérea inédita sobre la
tierra vasca.
Santiago
Yaniz ha recorrido en helicópteros todo el país con la mirada de fotógrafo y en
busca de imágenes diferentes a las acostumbradas tomas de descripción
geográfica, tras composiciones fotográficas imposibles desde tierra, leyendo el
territorio y atrapando encuadres en los que se descubren trazos geométricos,
dibujos naturales, ondulaciones inadvertidas en el suelo o caprichos naturales
que la intervención humana convierte en inimaginables escenarios de land-art.
En
vuelo, tras cada recodo de ese territorio aéreo en el que no hay caminos
trazados, tras cada soplo de aire libre, aparecen formas insospechadas,
caprichos que el relieve organiza y desorganiza para jugar con la luz y las
sombras, para provocar guiños espejados en las aguas que corren o permanecen
detenidas y ahora quedan atrapadas en el plano bidimensional de la fotografía.
Ese
factor de casualidad y hallazgo imprevisible es casi siempre lo mejor del cielo,
igual que dejarse llevar mientras la mirada busca y reconoce, una sorpresa tras
otra, el mundo oculto a quienes vivimos en tierra.
30 de abril de 2016
Almadia, en portada
La revista IBILKA se ha ido de almadías. Nos fuimos en realidad el año pasado, en esta fecha de final de abril para fotografiar y escuchar a los almadieros del siglo XXI. No podía ser menos: una almadía es portada en la revista, otra gran foto llena vertical en su interior. La memoria debe ser conservada y para eso las fotografías de hoy se convertirán en documentos del futuro. En esa idea el trabajo de los fotógrafos tiene que pensar en cumplir ese objetivo documental, también.
26 de abril de 2016
24 de abril de 2016
Chernóbil, yo también
Sí, yo también viajé a Chernóbil. ¿De turismo
radiactivo? Tal vez. Encajó en un viaje a Ucrania con una perspectiva mucho más
abierta pero pasear por las desoladas calles de Pripiat y cerca del reactor protagonista fue también
posible, para fotografiar y evocar así en imágenes una catástrofe inolvidable.
Ahora, con su aniversario, la memoria revive aquel acontecimiento y lo trae de
nuevo a los papeles impresos y pantallas. Compartí el viaje y la experiencia
con Josu Iztueta, viajero empedernido, con
Belén Lobos y Ander Izagirre, también periodistas, y con Ander comparto espacio
y relato en las páginas de la revista Nuestro Tiempo que publica la Universidad
de Navarra. Diez imágenes, por elocuentes que sean, no valen tanto como diez mil
palabras de Ander Izagirre. Quien tenga la oportunidad lea su relato: LAS CICATRICES DE CHERNÓBIL
11 de abril de 2016
Yo también ehualumni relevante
![]() |
| Insignia de la EHU |
Lo digo a propósito de la iniciativa que se pone en
marcha desde la UPV /EHU
(Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Universitatea) para fomentar el
vínculo entre la institución y los titulados en esta universidad mediante la creación de EHUalumni.
Ya son muchos años los transcurridos desde que allí, en
una universidad creciente y con Facultad de Periodismo aún en fase fundacional,
inicié aquel período para encontrar caminos a mi práctica fotográfica. Corrían
unos convulsos años 80 pero mi tarea fotoperiodística había comenzado ya. Y
sigue todavía sin un objetivo de convertirse en referencia pero sí de hacer
algo cada día un poco diferente.
Tal vez por eso esa insignia de ehualumni se asienta tan bien en mi mano![]() |
| Año 1983 |
.
1 de abril de 2016
Caminando sobre el océano
Por los mejores escenarios de la costa de Euskal Herria
Ya quisiéramos, ya, ser capaces de caminar sobre el océano. Pero todavía no, todavía no es posible hacerlo literalmente aunque sí, rizando el rizo sobre esa expresión literaria del titular, hacerlo sobre la tierra que baña el mar. Y eso de caminar por donde el mar suena es toda una experiencia de múltiples emociones sensoriales, porque sentir la tierra bajo los pies mientras se escucha el batir del oleaje y se respira el iodo marino solo puede hacerse de aquel modo: “caminando sobre el océano”.
Casi sería lo mismo decir que hacemos montañismo en el mar o, jugando a buscar equivalencias, que llevamos la experiencia de las montañas sobre la costa. Esa era una parte de nuestro propósito cuando establecíamos el guión de este libro que nos mueve: experimentar la práctica del caminante pero sin montañas como referencia, convertida esta en el mar, siempre el mar. Otro de nuestros propósitos ha sido intentar desentrañar y traer a la luz algunos misterios, acaso recontar algunas leyendas o desmontar otras teorías mal defendidas sobre los mundos que se relacionan con nuestro mar, ese viejo Golfo de Bizkaia para los marinos. ¿Por qué hay piedras redondas con agujero en nuestros acantilados? ¿Por qué las mareas esconden o desvelan rocas a capricho? ¿Por qué el sol no sale o se marcha siempre por el mismo horizonte del mar?
Tampoco podríamos haber evitado aproximarnos a excelsos paraísos donde las olas baten a capricho pero también han sido creadoras de paisajes, formas y relieves fantásticos. Por allí van también nuestros caminos costeros, a veces escondidos del mar, otras muy cerca del salitre. Caminamos también por parajes donde algunos privilegiados levantaron mansiones de mirada lejana, donde las voluntades guerreras instalaron defensas o fortificaciones, castillos y trincheras. Claro, en el mar no pueden faltar las referencias de tierra para quienes navegan; están las montañas que los marinos utilizan como señales para moverse sobre el océano y a nosotros nos sirven de tierra para explorar y están también esas señales luminosas que cobran vida con la noche y nosotros convertimos en aliados de nuestro viaje. ¡Cuantos territorios diferentes para el viaje curioso!
Pero que nadie piense que somos descubridores de mundos. No hemos inventado nada porque ya sabemos que los primeros caminos sobre nuestras rasas mareales no los hicieron ni los montañeros ni los exploradores sino los vecinos de los caseríos que sabían dónde encontrar las mejores pescas, los agujeros donde se escondían los pulpos y cómo sacarlos de allí para hacer su olarrosopa; acaso también algunos avezados marineros que buscaban escondidas calas para atracar allí sus embarcaciones, peregrinos que pisaban viejas calzadas o, tal vez, modernos cosechadores de algas. Los caminos terrestres ya estaban y nosotros los recorremos leyendo su alma y haciendo sobre ellos nuestro propio camino que siempre es interior. Esta vez con la mirada puesta en el océano.
De este a oeste, caminando con el sol
El libro “los mejores paseos por la costa vasca” desarrolla una lista de propuestas senderistas de todos los niveles y dificultades, en su mayoría accesibles a todos los públicos, siempre sobre los paisajes costeros de Euskal Herria.
Una decena de rutas tienen la costa de Lapurdi como escenario, una veintena larga caminan la costa guipuzcoana y también pasan de la veintena las que se mueven frente a los mares de Bizkaia, de modo que quien decida recorrer algún día todo este inventario de senderos podrá terminar presumiendo de conocer perfectamente la costa vasca.
El índice de nuestro trabajo se ha desarrollado de este a oeste por seguir el recorrido solar y marchar con su luz iluminando los caminos de modo que cada itinerario o propuesta se puede realizar de modo independiente aunque también hay alguna propuesta para recorrer largas distancias enlazando varias rutas consecutivamente.
En los itinerarios que lo requieren proporcionamos un mapa del recorrido y todos están acompañados de una ficha técnica y sugerentes fotografías que ayudan a saber qué es lo más bello de cada rincón costero.
31 de marzo de 2016
Industria vasca del hierro en crisis
Ahora que la industria del hierro vasca está de nuevo en crisis no nos tenemos que olvidar de recordar los orígenes: las viejas ferrerías, los antiguos y primitivos hornos de reducción a base de mucha madera, viento y agua.
La ferrería del Pobal es en Bizkaia el emblema de esta historia del Hierro y la hemos mirado desde una perspectiva elevada.
La ferrería del Pobal es en Bizkaia el emblema de esta historia del Hierro y la hemos mirado desde una perspectiva elevada.
26 de marzo de 2016
Cosas de bomberos
A EUSKAL HERRIA GOITIK BEHERA le suceden cosas simpáticas,
emocionantes diría yo. Y la última es una de bomberos. No tiene nada que ver
con esos trabajos que a menudo me solicitan y que yo defino de “fotógrafo
bombero” y solucionador de reportajes inconclusos, no. Tiene que ver con 25
bomberos que se jubilan en los parques de Bizkaia.
Hace unos días recibía una llamada de teléfono:
-
Santi, he visto que tienes el libro Goitik
Behera a la venta en tu web y que lo firmas y dedicas. Y me parece un trabajo
precioso pero verás, cada año hacemos un regalo simbólico a los bomberos que se
jubilan, algo relacionado con Euskal Herria y este libro es perfecto para eso-.
-
Bien, me alegro- , respondí.
-
Además hay bomberos que se jubilan del parque de
Markina y por eso es mucho más apropiado; supongo que ya sabes por qué-, me
explicaba el bombero a quien se le había ocurrido la cosa.
Sí que lo sabía: la primera imagen del libro Goitik Behera
es de la cantera de mármol de Markina porque allí comenzó mi segunda vida y
allí comenzó la historia del libro. En aquella cantera, sobre un lecho
blanquecino de espesos polvos de mármol, quedó tendido mi cuerpo herido,
despedido a más de una decena de metros del helicóptero en el que nos habíamos
estrellado y en el que morían mis compañeros Iñaki Pangua, Rubén Cortijo y
Roberto Arenas.
No lo recuerdo, no recuerdo nada. Lo supe tiempo después por
el relato de un bombero del parque de Markina, una de las primeras manos amigas que
cuidó de mí aquel día: “estabas lejos del helicóptero y te movías, te querías
levantar y solo decías: me llamo Santi y vivo en Llodio”.
Por eso es bonito que los bomberos hayan pensado en Goitik
Behera, por eso es bonito cómo esta historia cierra un círculo de
acontecimientos de fotógrafo y sobre todo de bomberos.
20 de marzo de 2016
Fotógrafo deportivo, periodista también
Calculo que ya pasan de treinta los viajes que he realizado a los Picos de Europa a cubrir como periodista y fotógrafo la veterana Travesía de Esquí Andrés de Régil. Primero fui como esquiador de montaña, luego como periodista especializado, ahora realizo el servicio de comunicación de la prueba. Dos jornadas intensas de mirar a las montañas y a los deportistas, a las máquinas de subir y bajar desniveles que son ahora los esquiadores.
Lo contaba y he contado hoy para que lo repartan los medios interesados. Algo así como lo que sigue.
Ni
de encargo. Porque una jornada que se esperaba nublada y triste ha amanecido
radiante para recibir en las nieves de los Picos de Europa a casi doscientos
esquiadores de todas las edades con ganas de disputar la 41 Copa Andrés de
Régil-Trofeo Kutxabank de esquí de montaña.
La
noche descargó en los Picos y era nieve, una capita de harina sobre las
hierbas, una liviana espuma blanca sobre el manto que en las cotas altas se
había medido con 2,5 metros de espesor. El nevadón de este invierno tardío
cumplió las expectativas que los lebaniegos conceden siempre a la “rabá de
marzo” y es por eso que los Picos tenían, tienen todavía, nieve abundante y
buena.
Así,
con nieve buena, durita pero muy esquiable, arrancaban los inscritos en la
Régil, unos pocos menos que otros años por estar la fecha en las puertas de la
semana santa vacacional. La fila se ha estirado rápidamente en Lloroza pero se
ha apretado subiendo la Sierruca, estirado de nuevo bajando a Áliva y encogido
mientras subían a Covarrobres. Ellos lo han tenido que ver, aunque desde la
cuneta de la traza uno piensa que a la velocidad a la que esquían y, resoplando
bajo el esfuerzo, apenas podrán admirar el paisaje, pero ha estado radiante:
algunas nubes manchaban la Peña Sagra, también vestían La Torre Blanca y La
Padiorna, Remoña y más tarde la Peña Vieja. Pero lo hacían como si fuesen sedas
acariciando el mundo de las rocas, jugando a esconder o desvelar a capricho la
aguja de Covarrobres, hija de la Peña Vieja. En ese entorno esquiaban, marcando
la primera huella los que han terminado primeros, seguidos por los segundos y
perseguidos también por los terceros, detrás todos los ciento y pico.
Para alcanzar las puertas
de Cabaña Verónica la cosa se había ya dilatado, las nubes venían a pisar los
paisajes y la prueba se iba poniendo dura y más dura. Pero, increíblemente, no
había pasado una hora desde las diez en punto de la salida cuando ya había
esquiadores por Tesorero. Les ha quedado aún tema largo y un poco más difícil
porque la niebla cerraba las cimas de Toreblanca y Padiorna para quienes iban
más atrás. Por fin los Picos se cerraban a los panoramas pero han dejado
esquiar a placer a los esquiadores más veloces y tanto o más a los tranquilos.Una de cal, otra de arena; uno bueno, otro regular. Hoy ha tocado el regular cuando el cielo se ha echado encima de los Picos de Europa en forma de nubes impidiendo ver los paisajes que el amanecer descubría manchados de nieve recién caída. La segunda jornada de la Copa Andrés de Régil-Trofeo Kutxabank parece haber querido castigar a los esquiadores con un esfuerzo prolongado pero también entregándoles una montaña cubierta y esa característica luminosidad de la niebla que impide ver el relieve, de saber si delante de tus espátulas hay un hoyo o una prominencia.
Con
ese ambiente han salido desde la estación superior de Fuente Dé el casi
centenar de equipos que aún conservaban condiciones para plantar cara a las
dificultades. En el fuerte repecho inicial hacia la Sierruca han dibujado un
bello panorama, vigilado por una Peña Vieja discreta e inevitable. Bajar hacia
Áliva no era difícil, y también conocido de la víspera, incluso el paso por un
angosto corredor en el que ayer pudimos ver la cabeza de uno de los esquiadores
del equipo de cabeza, valga la redundancia, tocando el suelo mientras sus
tablas hacían un paralelo con el cielo.
La
nieve no estaba plácida, entre la falta de visibilidad y la capita nueva que
deslizaba bien pero con aspecto de nieve húmeda sobre un sustrato transformado.
A la vista de sus soplidos en las cuestas se diría que los esquiadores han
sufrido más que gozado en el recorrido breve del domingo. Y hasta en una
segunda vuelta les han puesto una potente cuesta de ascensión obligada a pie,
esquís a la espalda, para redescender de nuevo hacia la portilla de Covarrobres
antes de marcharse directamente a la meta.
La
entrada bajo ese arco triunfal que es el final ha repetido las mismas primeras
imágenes de ayer, con los equipos unos, dos y tres entrando consecutivamente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

































