9 de junio de 2017

LIBRERO







































Sí, sigo siendo un librero profesional. Incluso cuando vendo libros ante un mostrador pero sobre todo porque fabrico libros, ilustro libros y escribo libros. Y no me arrepiento porque participar en la creación íntegra de un libro vuelve a ser un trabajo creativo intenso, más si trabajas de cerca y en buena colaboración con los diseñadores, también con los impresores y especialmente si eres quien decide qué papel imprimir, qué barniz cubrirá la impresión y, a pie de máquina, negocias y acuerdas con el impresor el resultado final de cada pliego. Trabajo a fondo absolutamente interesante.
Elorrio ha tenido su protagonismo recientemente, con un trabajo fotográfico muy tranquilo, muy intenso y aportando perspectivas inéditas de los cruceros que salpican esta localidad histórica de Bizkaia. Las satisfacciones han sido múltiples, también las felicitaciones recibidas.
Y seguimos con más píxeles de alta calidad entre manos, más letras, más papel y tinta en proyectos que este año irán viendo la luz consecutivamente.


Kurutzebarri

Panorámica del tambor de Santa Ana

Dronegrafía del crucero de Iguria





21 de abril de 2017

Dronescaper y tripleeaerodimensionante





Así, en un instante, parece que me acabo de inventar dos palabros. Pero no es tan rápido, tampoco tan inconsciente. Y me explico.

Soy "dronescaper" desde que se ha publicado el portentoso trabajo en forma de libro que con el título de "DRONESCAPES, The New Aerial Photography from Dronestagram" ha editado Tames&Hudson en Reino Unido.  Todo el mundo puede verse en las páginas de este libro mirado desde las cámaras que cuelgan del cielo soportadas por las palas de los drones. Y en él solo media docena de imágenes están referenciadas bajo el sufijo de Spain y de ellas dos, que tengo el honor de firmar, responden a la ubicación geográfica de Euskal Herria. Si, ya soy desde entonces dronescaper pero tampoco es nada nuevo porque desde hace más de un año mi pequeño pero eficaz dron me acompaña en mis viajes y búsquedas fotográficas. Ahora esa cámara que vuela trae a cada reportaje fotográfico nuevas perspectivas, casi todas nuevas e inéditas que enriquecen mi ya bien nutrido álbum de dronescapes o dronegrafías, como yo llamo a esta serie peculiar.

También soy ese otro palabro que es tridimensionante desde que practico, también con mi dron, el ejercicio de la captura de imágenes aéreas para reconstrucciones 3D. Sí, las tecnologías avanzan que es una barbaridad y ahora con el cuatri-rotor, herramientas de software específicas, buena práctica profesional de operador y consiguiente trabajo especializado de gabinete para la reconstrucción final de eso que llamamos "malla densa" estoy mirando en imágenes multiplicadas algunos monumentos y yacimientos históricos que se podrán ver en movimiento y recolocar a voluntad en el espacio virtual. Un trabajo también apasionante por los retos que plantea.

Sigo siendo un apasionado de la fotografía química, del blanco y negro y de los procesos más artesanales, pero eso no impide estar siempre mirando al futuro que ya es presente.

 

Aquí puede verse un enlace a un 3D de la ermita de Santa Lucía del Yermo, en Laudio, Araba




9 de febrero de 2017

Quehaceres





Podría parecer que he estado ausente, acaso que ya no tuviera nada que contar, quizás que mi actividad fotográfico-periodística se hubiera detenido. Pues no: ni lo uno ni lo otro, tampoco lo tercero. Tras la publicación de mis últimos libros: Parajes Inolvidables, Maravillas naturales de Navarra y Llanuras, o recorridos sin desnivel, es cierto que me he tomado un necesario respiro pero nada más. Porque mi dron ha seguido volando la geografía de Euskal Herria en busca de imágenes para otros proyectos fotográficos y videográficos, también mis cámaras terrestres enfocado a piedras de toda clase. Atención: piedras que calzan caminos, piedras que construyen muros, piedras que cuentan historias labradas por manos expertas. Como siempre, explorando luces y momentos, esperando atmósferas que no llegan, planteando retos casi imposibles. Entre ellos una panorámica inédita que podría componer un singular mural historiado de casi tres metros de longitud pero de momento se quedará en una doble página de un coqueto libro. He tocado de cerca el agua embalsada, caminado el primer día del año sobre el suelo blanco tapizado por una brillante cencellada, también compartido mis experiencias fotográficas en presentaciones y en esa exposición de la Naturaleza sublime en Bizkaia que acaba de terminar en Bilbao pero viajará por otros lugares de este territorio. Parar nunca, sí caminar despacio y mirando atento, pensando y repensando nuevas y viejas ideas que darán forma a proyectos que tendrán, pronto, forma física. 








14 de diciembre de 2016

Género portada





“El género portada es muy difícil”, ya deberías saberlo, me dijo en una ocasión el director de una revista. Sí, efectivamente ya lo sabía y no era a falta de práctica cuando para entonces había ya en mi curriculum algunas decenas de ellas. Ahora, unos cuantos años después, se multiplican de nuevo las portadas de revistas, libros, carteles, folletos que se han diseñado a partir de mis fotografías. Y no lo debo de hacer tan mal cuando se repiten las llamadas para solucionar las carencias entregadas por otros fotógrafos o cuando en una búsqueda por todo el orbe universal de internet se recurre a un retrato tomado en Bizkaia por una de mis cámaras para la portada de un libro.
Mi producción es amplia y múltiple: en los últimos meses son varias las portadas que llevan mi firma, también algunos contenidos. La clave está en una imagen sintética, bien compuesta, que sea perfecto reflejo de la publicación y remita a sus contenidos y que disponga siempre de espacios vacíos donde las llamadas a los contenidos y los titulares tengan espacio suficente.
Es género, es portada, es fotografía.







30 de octubre de 2016

Otoño aéreo



Es otoño, uno más y peculiar. Es hermoso porque el bosque vuelve a encender su paleta de colores, es peculiar porque he estado hasta ayer encerrado en un sinfín de tareas: de escritor, de fotógrafo, de piloto y de cámara aéreo y esta la razón de mi ausencia en esta ventana pública.  
Sí, ahora son más multidisplinar que nunca. Porque ya trabajo desde el aire, habilitado como piloto y operador de drones y esa mirada me acompaña constantemente, con permiso del viento, los agentes atmosféricos y de las limitaciones legales a esta práctica profesional.
Por eso cada uno de los trabajos editoriales en los que he estado inmerso en los últimos meses incorporan en el repertorio fotográfico imágenes aéreas tomadas con una cámara que vuela, algo que parece interesa a los diseñadores. También varias producciones de televisión y vídeo han montado no pocos planos guiados a distancia por mis pulgares.

Parece inevitable por tanto que este otoño la mirada de siempre se multiplique. Como muestra van aquí tres botones que tendrán continuidad mientras el libro PARAJES INOLVIDABLES  comienza ya su recorrido.




23 de septiembre de 2016

Otoños de papel




El otoño llama al bosque a sentir el descanso de la foresta, invita a ascender a las alturas de las montañas para escuchar los vientos predominantes del sur y reclama acercarse al mar para aspirar sus aires de espuma batida por los primeros temporales.
Para ayudar a responder a todas estas llamadas y a lograr todos estos propósitos hemos puesto imágenes muy diversas sobre el papel. Tres revistas de distinto talante, les tres han venido a mirar espacios de Euskal Herria lindando el tiempo del otoño.
El mar de Lekeitio visto desde IBILKA en francés, el Gorbeia es ascendido también en francés por PYRÉNÉES MAGAZINE y es la revista PIRINEOS la que nos lleva por un Irati conocido pero del que cuenta una versión inhabitual de este bosque mitificado.
Me ha tocado en todos los casos fotografiar e ilustrar, en Irati también investigar, preguntar y escribir. Resultados diversos, dignos  del papel y la lectura pausada.












22 de agosto de 2016

Retorno inolvidable




Viajé a Zugarramurdi, la cueva de las brujas, para hacer allí nuevas fotografías con destino a  otro proyecto editorial en el que estoy inmerso. Era el día del Zikiro jate, que aproveché para hacer al tiempo un reportaje de esta fiesta peculiar. Feliz jornada y, por cierto, qué bueno está el zikiro allí abajo, qué bueno lo preparan los de Zugarramurdi.
La cosa es que terminado aquello me fui a dormir a uno de esos parajes inolvidables que revisito siempre que tengo la oportunidad: Gorramendi. Subía con la última luz del sol oculto tras la pirámide de Larrun pero había salido ya una enorme luna llena por encima de los Pirineos, acariciando un cordón de nieblas que se enganchaban en el cordal de Iparla. La noche fue apacible, el amanecer cálido de nubes incendiadas gracias al viento sur. Las nieblas de Iparla se habían disipado y sólo quedaban algunas allá lejos donde están siempre en el Baztan, ancladas a los tejados y las torres de Elizondo y Lekaroz.
Emprendí mi descenso tras el desayuno mirando horizontes pirenaicos y pasé un instante por el muladar de Gorramendi. Nada más que unos viejos y resecos esqueletos de ganado.
Antes de llegar al puerto de Otsondo me detuve varias veces, a fotografiar a tres buitres detenidos muy cerca de la pista, a fotografiar la ladera verde de Alkurruntz. De pronto, por casualidad, me topé con un buitre detenido en la cuneta. Lo primero que pensé era que no volaba por estar saciado. Con precaución me acerqué y él hizo lo mismo. Nunca me había pasado algo parecido. Se arrimó al morro de mi auto y comenzó a picotear pausadamente el plástico de la rejilla frontal. Enseguida caminó un poco más por la cuneta, nos mirábamos, miraba al horizonte. Le hice fotos a placer, como si posara para mí.
Llegó un todoterreno del que bajó un ganadero. Lo supe porque enseguida dedujo que el pájaro estaba muerto de hambre. “No nos dejan echar el ganado muerto, viene una empresa y se lo lleva así que no hay comida para estos. Primero los protegen y ahora los matan de hambre. Esto es maltrato animal, ellos tendrían que verlo. En el valle muere ganado todos los días pero ellos no tienen para comer, ¡qué lástima! Dicen que lo van a arreglar pero no sé si lo harán tarde.
Gorramendi volvió a ser de nuevo un paraje inolvidable.