14 de noviembre de 2013

Fotógrafos de maravillas








Ya viene, ya viene. Quienes sigan mis movimientos a través de este blog habrán podido concluir lo poco que se ha movido este fotógrafo para lo que parece habitual en él. Los tiempos no están para alegrías pero a los espíritus inquietos las crisis nos pillan siempre enredados. Y esta no iba  a ser menos, aunque la discreción obliga a mantenerse sin gritar. En algo hemos andado en las últimas estaciones de invierno a vrano.
Sepa ya todo el mundo que en unos días saldrá de imprenta un libro que esperamos sea bello, interesante y provocador. Bello, como es nuestra tierra diversa, generadora de imágenes a la vuelta de cada recodo y provocadora de emociones cada tarde o cada amanecer. Interesante porque a los tópicos les hemos querido dar una vuelta para sacarles un poco del encanto que siempre guardan un poco escondido, reservado solo para los pacientes, más para los pescadores de fotos que para los cazadores. Provocador de deseos de echarse al campo, de vencer la pereza y aguantar el frío para buscar magias naturales de las que nuestros paisajes regalan a los sentidos.
Se llama “50 maravillas naturales” y es un trabajo repartido al alimón con el fotógrafo Alberto Muro pero nacido de un equipo ya histórico que hemos trabajado durante muchos años con la editorial bilbaina SUA. Miguel Angulo, explorador y aventurero de nuestras montañas que ha terminado dibujando en mapas; Mikel Tellagorri, contador de historias y caminos, autor de guías y relatos; Txusma Pérez, caminante montaraz y editor de cosas y papeles que rezuman olor a montañas y Javi Pascual, aventurero sinónimo de editor, que ha hecho de la naturaleza, las montañas y nuestro país parte de su alma.
No fue fácil, porque queríamos haber puesto doscientos lugares, acotar los límites de los que iban a componer el corpus de este libro y, en una frase que ya hemos repetido más veces, podemos decir que aunque no están todas las que son, sí son verdadera maravilla todas las que están.
Como yo soy también periodista y sé que las primicias exclusivas no gustan a la competencia me reservaré más datos sobre el proyecto, que tiempo habrá.
De momento puedo anunciar el nacimiento de una criatura hermosa. Y para muestra, un botón: la cubierta exterior que avisa del contenido. 

Txusma Pérez, Miguel Angulo, Santi Yaniz, Mikel Tellagorri, Alberto Muro, Javi Pascual


Trabajando la lista de las cincuenta maravillas

 


4 de noviembre de 2013

Emmet Gowin, el fotógrafo humanista



Emmet Gowin y su amada esposa Edith

Él estuvo en Bilbao. Ahora que se ha ido quedan sus imágenes. En la sala Rekalde, bajo una iluminación atenuada para proteger sus copias en sales de plata y magistralmente viradas, todo ofrecido en un ambiente que potencia la mirada intimista.
Emmet estuvo en Bilbao con su más preciado sujeto fotográfico: su esposa Edith, a la que ha retratado durante toda su vida, centro de su objetivo pero sujeto sobre todo de su alma.
Hay un mensaje que desliza cada vez que Emmet habla de su trabajo: una implicación constante con el mundo que le rodea.
Y uno se pregunta escuchándole y viendo sus imágenes: ¿es un retratista? ¿es un paisajista? ¿es un ecologista?  Para terminar concluyendo que lo que pone en sus imágenes es toda el alma, el amor por las cosas y el mundo y un modo de relación que media inevitablemente con su cámara donde no solo mira sino que admira.
La exposición de Rekalde es una retrospectiva producida por la fundación Mapfre con casi doscientas imágenes que repasan el corpus vital de Emmet en una propuesta cronológica donde descubrimos un recién iniciado leiquista, un consagrado fuellista y un recién llegado digitalista. Pero sobre todas estas técnicas de captura sobresale un copiado personalísimo y artesanal que aporta un grado a esas pequeñas imágenes de su familia como a los paisajes aéreos. Que retrate a sus queridos con frescura y amor parece lógico pero que trascienda la superficie de las cosas arrancando un encanto impresionista en lo que parecen solo paisajes pero son mucho más que eso es sorprendente y toda una lección de fotografiar.
Emmet me fascinó desde algunas imágenes a las que nunca puse autoría; ahora que le he escuchado hablar fuera de ellas le reconozco mostrándose como un maestro artista.










 
Carlos Cánovas y José Luis Ramirez conversan con Emmet


Algunas de sus frases también son para escuchar:

Un paisaje mantiene su alma a pesar de las cicatrices y el castigo que le inflige el hombre. Es eso lo que quiero mostrar.

Para mí, las fotos son una forma de retener, intensamente, un instante de comunicación entre un ser humano y otro.

Hay cosas en vuestra vida que solo vosotros veréis, historias que solo vosotros oiréis. Si no las contáis o las escribís, si no hacéis la foto, esas cosas no serán vistas ni oídas.

14 de octubre de 2013

Euskal Herria se muere





El anuncio definitivo ha llegado esta semana. Euskal Herria vive sus últimos días.
No nuestro país sino nuestra revista.
Cuando se cumple su décimo aniversario descubriendo este magnífico territorio las leyes del mercado y su selección natural, como en la misma jungla, impiden que el proyecto editorial se sostenga.
Una carta remitida por el editor a suscriptores y colaboradores avisa de esta sentencia: el número que se publicará en diciembre-enero será el último.
Personalmente voy a sufrir un dolor severo, también en el bolsillo, pero sobre todo en el alma porque la vi nacer con una importante implicación personal, disputé mucho durante su vida con editor, directores y diseñadores aportando mi entender personal sobre contenidos y sobre línea de estilo e imágenes. Pero hay algo que de verdad echaré de menos: la justificación necesaria, excusa solía llamarle yo, para echarse al campo con mirada investigadora, para indagar y profundizar en aspectos de nuestra tierra que de otro modo pasarían desapercibidos. He podido así aprender más sobre mi propio país y esa motivación era un aliciente.
De momento el proyecto no muere del todo, y eso va a depender de los suscriptores fieles, porque se ha previsto la edición de seis monográficos anuales. Sobre dos de ellos ya estoy trabajando: bosques y nacederos de ríos me verán buscando sus mejores momentos en los próximos meses.
Desde aquel primer número que se abría con una imagen de mi cartera hasta el que aún está cerrándose hemos aprendido y trabajado mucho. Vendrán tiempos mejores, seguro.

REVISTA EUSKAL HERRIA. Primer número

6 de octubre de 2013

Desfiladeros vascos




El paisaje se puede mirar desde muchos puntos de vista, desde el pie del camino, desde las atalayas cimeras, desde el borde de las cunetas pero también desde lo más profundo de los barrancos. Nos encontramos entonces cara a cara con los ríos que los tallaron, descubrimos las entrañas de la geología desde el pie de los cantiles y miramos arriba, alto, para encontrar el cielo y sus azules. En esa tarea hemos buscado algunos caminos singulares que nos permiten disfrutar de nuevas experiencias a quienes tenemos apego a los senderos y a la exploración. Nos hemos aventurado y eso también es hermoso mientras propone retos y descubrimientos y porque enseña sobre esfuerzos recompensados. Gujuli desde el fondo del salto, Arantzazu otoñal, Atxarte inédito, Berrendipea desconocido, La Tobería alavesa, Cascadas de Espalza y Ehujarre ramificado son algunas de nuestras propuestas que contamos con algunas imágenes inéditas en la revista Euskal Herria.




25 de septiembre de 2013

Fotógrafo bajo tierra





Hasta cuatro veces para conseguir un buen trabajo, hasta cuatro viajes, cuatro visitas, cuatro apuestas bajo tierra. Ha sido en la cueva de La Verna, ahora recién publicada en 7K, el suplemento dominical del diario Gara. Cuando debía haber agua el río bajaba un hilo de líquido porque no había deshielo, cuando hubo agua era tanta que nos impidió avanzar con seguridad hacia la sala Chevalier. Menos mal que la acogida siempre fue excelente por parte de Jean François, espeleólogo director de explotación turística de la cueva, menos mal que el equipo técnico tiene tanta pasión como el mismo fotógrafo para lograr el objetivo. El objetivo es bastante simple: conseguir algunas, solo algunas, fotos interesantes. Pero la tarea no es nada fácil y voy a explicar la mecánica que este fotógrafo utiliza bajo tierra, no muy distinta de la que maneja a cielo abierto, pero sí más compleja y que nunca podría llevarse a cabo sin colaboración. Entrar al agujero, a veces con esfuerzo y técnica notable, caso de la progresión por la galería hasta la gigantesca sala Chevalier, a dos horas de la boca del túnel de La Verna. El avance hasta el punto más lejano se hace necesariamente con la mirada atenta. Una linterna led lanzadora a mano es la mejor ayuda para inspeccionar espacios y rincones que la lámpara frontal no alcanza. Al final del trayecto están casi decididas las fotos que haremos al retorno. En cada lugar este fotógrafo se convierte en un capitán dando óredenes. Explica a cada espeleólogo qué quiere de él: píntame así… lánzame el flash de aquel modo… Cada uno de los espeleólogos del equipo lleva un flash y además de su iluminación personal al menos una linterna led, todas distintas, más lanzadoras o más inundadoras; cada uno lleva un walkie-talkie con un micro-auricular para poder comunicarnos a distancia. El fotógrafo lleva el mismo equipo pero multiplica varias veces el número de linternas con dominantes más o menos frías o cálidas. Cámara sobre trípode, ángulo y foco preciso con ayuda de una linterna spot, sujetos en posición, cálculo de tiempo y exposición.
¿Todos listos? ¡Quietos! ¡Abierto!
Cada uno lleva a cabo su tarea, llenando de luz algún rincón de la inmensa oscuridad, en una práctica próxima al light painting. Trabajando así varias exposiciones podemos iluminar con un pequeño equipo humano áreas diferentes que después integrarán una sola imagen final. El proceso lleva tiempo, consume vatios, paciencia y energía humana pero salir a la luz del día con los huesos más o menos machacados, una docena de fotografías en la recámara y la memoria llena de espacios irrepetibles es toda una satisfacción.
Gracias a Idoia, Unai, Josu, del grupo espelológico ADES; a César y Rober, de Mundak Explorers, por su colaboración, por su pasión subterránea y por los buenos momentos y experiencias compartidos. Ellos son mis mejores modelos pero también los mejores iluminadores cavernarios.