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28 de junio de 2020

ARTIKUTZA. Fotografías para el libro



Ha pasado tiempo, demasiado tiempo. Nos lo ha perdido un confinamiento. También nos ha perdido un estreno con presentación incluida: el del libro Artikutza que, editado por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián está impreso desde hace varios meses pero nunca celebró su nacimiento.
Daniel Burgi, fotógrafo y periodista navarro, ha tenido en sus manos la labor de diseñar y coordinar autores, también fotografiar para este libro que recoge la historia de un embalse particular y vaciado para recuperar su entorno natural.
Es bonito descubrir, lo hacemos siguiendo páginas e imágenes en este trabajo, que una epidemia de tifus llevó a la construcción de un embalse y que el tiempo permite devolver a la naturaleza lo que un día le quitaron. Es bonito saber que la naturaleza todavía existe.
¡Ah! Se me olvidaba. Unas cuantas fotos, aéreas y terrestres, han salido de la mirada de mis ojos y sensibilizadas por mis cámaras.






19 de noviembre de 2015

Bahía de La Concha. San Sebastián. Gipuzkoa




“Irutxulo”, tres agujeros, es el apelativo familiar de la Bahía de San  Sebastián, una combinación perfecta de armonías. Hay una media luna con isla –Santa Clara- y dos atalayas con encanto -colinas de Igeldo y de Urgull- que definen dos agujeros; el tercero lo hace Urgull con el monte Ulia, abrigando a sus pies la desembocadura del Urumea y la playa de la Zurriola.
Estremece recordar que alguien pensó en el siglo XIX cerrar la bahía para crear en ella un gran puerto mercante con todas sus infraestructuras. Menos mal que decidieron diseñar una ciudad para ser admirada y para disfrutar de sus aires de mar, cuidaron sus hermosuras y potenciaron en ella las artes de vivir y contemplar.
Por eso no es extraño que la bahía más bella de Euskal Herria atraiga cada años a miles de viajeros de todo el mundo.

Este es uno de los textos y una de las imágenes aéreas de proyecto que se gestiona durante estos días en esta tierra. "De arriba abajo", una mirada de fotógrafo extraordinaria al país de los vascos.




2 de agosto de 2015

Fotografiar fotografiar-se



Que nadie se descuide. Porque a la primera de cambio aparecerá de fondo paisajístico en cualquiera de esas imágenes atrapadas a vuelapluma por los turistas vecinos. Porque no hay otro modo de viaje, parece, que no esté mediado por el acto de fotografiar-se.
Ya era cosa antigua ese gesto de llevarse atrapada la propia imagen en un rectángulo que, impreso más tarde, tenía el valor del “yo estuve aquí”. Ahora la tarea parece convertirse en obligatoria y les vemos provistos de todas las herramientas imaginables: tabletas, smartphones, mini-cámaras y todo lo que se tercie para ponerse delante de una lente que anticipa al sensor digital.
Fotografiar-se tiene ahora la complicidad de la selfie-manía, pero ante las cámaras la pose sigue teniendo sonrisas de plástico y felicidad casi siempre impuesta, apariencia divina y primeros planos de exultante hermosura. Apartada la cámara tras el disparo el rictus ya puede volver a su natural: a la alegría o la tristeza, acaso a la indiferencia invisibles que solo residen en el corazón.
No dejen de fotografiarse en vacaciones, por favor;  porque queremos disfrutar de sus placeres felices.









20 de enero de 2013

Mirando MIRADAS de TAMBORRADA



La tamborrada de Donostia (San Sebastián) es la más multitudinaria y conocida pero hay otras en Gipuzkoa y más allá. Esta vez me encontró la de Azpeitia buscando miradas que se encontraron inevitablemente bajo la lluvia. En realidad lo de las miradas es casi solo un pretexto porque cuando un fotógrafo mira a la fiesta con perspectiva etnográfica puede encontrar tantas cosas e imágenes como ideas se le pasen por la cabeza. Otra cosa es que sea capaz de convertirlas en imágenes con un mínimo de interés o algo que contar.
Pero es curioso como a base de mirar el fotógrafo no puede evitar las miradas que se entrecruzan en su camino, las que lo hacen de modo transversal y las que lo hacen directamente obligando a la complicidad y a un cierto diálogo de comunicación no verbal. Eso sucede más intensamente si se mira por fuera del visor y entonces es aún más interesante.
Solo porque ha tocado ir de tamborrada, solo porque me he encontrado con muchas miradas bajo la lluvia, solo porque ellos y el fotógrafo nos mojamos juntos. Valga la mirada para detenerse un instante.




26 de mayo de 2011

Panorámicas mundiales

Eran todas las enviadas de algún rincón de Euskal Herria, todas se han puesto frente a panorámicas de todos los lugares del mundo realizados por toda clase de fotógrafos panoramistas, con toda clase de técnicas y cámaras fotográficas.

PIRINEOS, desde Abaurregaina


Entre todas ellas, en la categoría de paisajes, una vista del Pirineo desde Abaurregaina ha quedado entre las cincuenta más valoradas.
La mejor panorámica esférica ha sido del aragonés Ignacio Ferrando con una imagen muy divulgada y conocida en el mundo montañero tomada en el balcón de Pineta sobre la actuación del grupo de rescate de la Guardia Civil.
Había más fotos de Euskal Herria pero no han gustado tanto como para estar en el ranking. Seguiremos trabajando que es lo que importa.
METRO de BILBAO

PALACIO KURSAAL. Donostia-San Sebastian

5 de mayo de 2011

TABACALERA: fábricas de arte y memoria


Ya está cerrado el antiguo pero magnífico edificio de Tabacalera en Donostia. Ya han comenzado las obras para dar forma al nuevo proyecto de "fábrica de cultura" en que pretende convertirse la antigua fábrica de cigarrillos. Pude visitarlo el último día y así lo hice a propósito porque estos lugares siempre tienen una memoria impresa en sus muros y esa se recuerda más intensamente cuando se sabe que se posee la última imagen posible de esos escenarios. También porque sabía que habrá elementos de arquitectura que van a desaparecer definitivamente y me movía un cierto interés por conservar alguna imagen que pronto será histórica. Había visitado en la década de los ochenta del pasado siglo la fábrica trabajando para un gran proyecto que se llamó Arqueología Industrial en Gipuzkoa y de aquel recuerdo traigo aún algunas rancias fotografías aunque me pesa no haber prestado entonces atención más que de soslayo a las máquinas de fabricar cigarrillos, entonces ocupadas en lanzar y envasar millones de Ducados.
Las grandes naves de Tabacalera son un paraíso para cualquier fotógrafo anhelante de espacios, para cualquier creador amigo de convertir el vacío en escenario de sucesos o en lugar para mirar.  Recorrer aquellas naves vacías fue excepcional y ya no será posible. Nos queda la imagen para la memoria.