27 de julio de 2010

Un viaje virtual

Esta vez la pelota se me ha ido de las manos. Debía haberla acompañado con mis cámaras rumbo a las américas pero la salud y los compromisos me atan a Euskal Herria y sus paisajes. Pero me queda el consuelo de saber que alguien decidió que esa pelota que sostiene el pelotari en una imagen de mi colección era perfecta para presentarse en la portada de la revista que ofrece la diputación vizcaina y también para acompañar el menu de autoridades que se reunen estos días en Boise -Idaho- para celebrar la Jaialdi. Más pelotas de mi colección van a ser vistas -espero que por muchos vascos de toda Norteamérica- en ese encuentro festivo de Boise; podrán descubrir algunas imágenes del proyecto sobre el juego vasco de la pelota que Euskal Museoa publicó al año pasado y que han llevado sin su autor. El alma viaja al menos de este modo virtual en el fondo de cada imagen.

23 de julio de 2010

Elogio del trabajo

El hombre dibuja sus huellas en el paisaje casi sin percatarse o cuando menos sin tomar conciencia de su labor. El simple instinto de supervivencia de la raza humana traslada la acción de las personas a la naturaleza que se transforma, deforma, deteriora o enriquece. La evolución del hombre pastor al recolector y agricultor fue probablemente la transformación más primitiva y efectiva del paisaje. También probablemente la más racional y hermosa.


Larrañe.Zuberoa
                                                  

Todavía hoy los agricultores nos regalan a los fotógrafos su trabajo. Sin darse cuenta crean para nosotros dibujos tan atractivos como efímeros. Casi como las olas en la arena el agricultor y el clima diseñan paisajes momentáneos. Por eso hay que elogiar su trabajo y porque es el mejor aliado de la naturaleza que debe durar.

Karrantza. Bizkaia

18 de julio de 2010

URDAIBAI



Urdaibai está de actualidad porque los políticos no se ponen de acuerdo sobre el futuro de los entornos de la Reserva de la Biosfera. Sin embargo el proyecto de la Fundación Guggeheim para prolongar a Urdaibai el museo de Bilbao no debe sino potenciar el área en que se inserta.
Cuando el pintor Jesús Mari Lazkano propone romper con el esquema de un museo convencional donde se expone el resultado del proceso creativo para pensar en un escenario que reinventa el entorno convirtiéndolo en abrigo del proceso creativo mismo abierto al público lanza un gran reto al futuro.
La osadía de encajarlo entre los papeles de quienes deciden no es apta para todos los públicos, solo para los valientes.


Los escenarios de Urdaibai proponen imagenes ideales para la mirada de los buscadores de paisajes. Pero también ofrecen lugares para la reflexión y para la concepción de los creadores de toda clase. Urdaibai se merece la posibilidad de estar entre los pensadores de mundos futuros.

4 de julio de 2010

IMAGINADOR, un segundo apellido



He añadido un apellido al titular de este blog. Un palabro que puede tener muchos significados pero aún más para un fotógrafo trotamundos.
Porque evoca la tarea de fabricar imágenes; porque recuerda esa necesidad constante de buscar, pensar e imaginar espacios, vacíos, luces y acontecimientos; también porque representa la inocencia que acompaña a los soñadores y perseguidores de utopías.


26 de junio de 2010

Exceso de ¿autoridad?



Es imposible evitar volver la cabeza cuando en la calle se oye un grito de dolor. También es imposible cuando uno lleva el oficio a cuestas evitar sacar la cámara de la mochila, apuntar y denunciar. A sabiendas de que a continuación el polcía uniformado vendrá a pedir acreditaciones, a preguntar y a exigir ver las imágenes; no sea que el fotógrafo hubiese captado alguna actitud impropia.
El origen del grito venía de una pared; contra ella había un joven, a su espalda dos fornidos poilicías, cada uno asido a uno de sus brazos retorcidos ambos a la espalda del muchacho que solo podía quejarse de dolor. El joven terminó arrodillado y aflojado de sus ataduras tras el gesto del fotógrafo mientras sus amigos solo podían mirar.
Cuando oimos y vemos acciones como esta en la calle, a las puertas de una estación... ¿qué pasará entre paredes, en las furgonetas, en los pasillos escondidos a las cámaras?

18 de junio de 2010

Sucedidos griegos


Me toca mesa, me tocan jornadas de trasero reposado y organización de bits. En esta tarea me he topado de nuevo con las calles y rincones de Atenas y de ellos traigo aquí algunos recuerdos que interrogan. ¿Por qué se han roto las cuentas de la economía griega? Yo no tengo la respuesta y las imágenes tampoco lo consiguen; creo.



El cielo vuelve a llorar



Mucho, mucho… Más parecía un llanto con rabia, que un lamento triste. Tanta rabia que se han retorcido también los paisajes por un tiempo. Tan verdes, tan exuberantes esta primavera, de pronto han quedado como asustados. También creo que lo estaban los acompañantes del Nervión que veo cada día que camino junto al río. La garza se volvió a refugiar en lo más alto del puente de Bitorika como si temiera lo peor, igual que hace cada vez que llega un temporal de nieve. Los patos, desconcertados, se apostaban en los muros sobre el cauce mirando como si no creyeran lo que estaban viendo. Abajo el río fabricaba enbravecido turbias olas desacostumbradas de color chocolateado.
Una pintada que pide independentzia! Grafiteada en uno de los muros de canalización delató durante horas como subía el nivel hasta llegar a los puntos sobre las I.
Hasta la medianoche. Luego, pasadas las alarmas en las riberas, el cauce bravo se dulcificó y el chocolate se quedó en crema. Aunque el cielo se quedó triste muchas horas todavía.
Pregunté pero nadie me supo decir por qué tanto llanto, por qué tan larga la tristeza en el cielo.
¿Lo sabes tú?

9 de junio de 2010

ESPIRAL


Como la vida misma, dando vueltas alrededor de nosotros mismos. Así parece que funciona el mundo y eso me lo enseñó también la anciana que dormitaba, acaso soñando con su próximo viaje de placer, mientras volaba lejos de su casa. Me lo enseñó en su anillo espiral, de perfecto diseño y pulcro brillo adornando una mano añosa, probablemente llena de experiencias. Acaso la función de aquella espiral fuera captar las energías del entorno para interiorizarlas en una constante intención de rejuvenecer. ¿Quién sabe?

3 de junio de 2010

Días de bata blanca

Por causas propias y ajenas me toca convivir con el dolor. Veo a mi
alrededor rostros y expresiones dolorosas mezcladas con la esperanza,
también con la prisa y la rutina.
Trajín de batas blancas, de batas rosas o azules, de trajes verdes con
olor a quirófano y hospital. Salas de espera abarrotadas,  conversaciones
de vida y supervivencia  y en medio siempre el dolor. Pero este dolor tan
civilizado me lleva a pensar en otros dolores que lo son menos, en
aquellos que cuentan con menos recursos, en los que casi no pueden pedir
ni socorro, en los que el dolor solo espera a la muerte.
En cierto modo concluyo que la experiencia del dolor es una lección de
vida en la medida que aparta de lo cotidiano para centrarse en él como
única atención. Hoy el dolor y el sufrimiento sigue por los pasillos,
caminando o en camilla, o simplemente en el corazón.
Lo he visto así en una imagen fugaz atrapada en un instante sin oportunidades para la reflexión.

21 de mayo de 2010

Memoria de superviviente

Era un día feliz, de buen tiempo, aquel 21 de mayo. A todos nos gustaba nuestro trabajo. A Roberto pilotar como pluma que viaja en el viento, a Rubén componer planos perfectos con su visión fotográfica incluso antes de que nadie se los hubiese pedido, a Iñaki soñar con los grandes escenarios fílmicos y trasladarlos a su mirada sobre el paisaje de Euskal Herria; a mí mirar, enfocar y descubrir desde arriba el país en una perspectiva inusual.
Planeamos desde Iurreta sobre las crestas del Oiz y rondamos sus antenas, corrimos con los caballos por Maguna para mirar Zenarruza. La casualidad de un mosquito estampado obligó a tomar tierra para limpiar la wescam. Los frailes vinieron a saludarnos. El helicóptero despegó allí por última vez. Cayendo sobre Hiruzubieta remontamos el valle para ver el escenario de las canteras de mármol. Me atreví a sugerir un enlace visual de las canteras con la ermita de Santa Eufemia, instalada en la cima caliza.
Dos vueltas para estudier el plano y adentro; Iñaki lo quería próximo... pasamos sobre el caserío, con sus caballos sobre la pradera, nos aproximamos a los gigantes bloques de mármol, veiamos desde arriba el trabajo de perforación.
Nunca entendimos las señales de los operarios, tampoco vimos ninguno el cable pero nos atrapó.
Aquel día todos los relojes se pararon menos uno. Los relojes de tres compañeros y el de un helicóptero se detuvieron pero el mio siguió marcando las horas. Aquel 21 de mayo volví a nacer. Y hoy celebro mi segundo cumpleaños, nueve años después.
Con la satisfacción de seguir siendo feliz cuando miro a cualquier lado, con la satisfacción de que Iñaki, Rubén y Roberto eran felices en aquel instante definitivo.