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28 de agosto de 2017

Entre pastores y montañas

















La fotografía se mueve. Se mueve cuando en 25 imágenes por segundo se convierte en formato cinematográfico o videográfico. En un proyecto documental sobre la sierra Salvada y el pastoreo hemos pasado un pequeño equipo técnico varias intensas pero magníficas jornadas de grabación durante los meses de julio y agosto. Con las pastoras y los pastores de la Sierra, pero también con especialistas de reconocido prestigio en la cultura de Ayala, en la etnografía  del pastoreo, en la biología de estas montañas, en el paisaje y geografía del territorio, gentes que saben y cuentan en el documental el qué y el cómo de este oficio en peligro de extinción.

Impulsado por el biólogo Enrique Arberas y puesto sobre guión por el escritor Jose Luis Urrutia, el documental está siendo realizado por el equipo técnico de las productoras JyP Kreaktibos y TAOM. Mi tarea como fotógrafo es la de foto-fija, trabajar el making-off del proyecto, la documentación gráfica del trabajo y también realizar grabaciones con dron de las actividades pastoriles y de los paisajes de la Sierra.

4 de junio de 2011

Estamos "de pelicula". Trabajo en equipo


Ya ha pasado una semana. Y seguimos de película. Esta vez toca mirar con ojo atento a la escena pero también lo que trascurre detrás de la cámara (de cine), en su derredor, antes y después de que la claqueta acompañe la orden de: "se rueda".
Los tiempos han cambiado mucho desde mis primeras experiencias de "foto fija" revelando negativos y positivando cada día en la ampliadora para tener listas las imágenes que debía servir para el raccord, también para la memoria de la película pero sobre todo para poder distribuir planos de cada escena. Nuestra película -me atrevo con el adjetivo porque en esto del cine nada es posible sin implicación absoluta- se rueda en digital, en Red One, una cámara modular que captura frames en formato RAW, lo que permite casi de todo en posproducción, pero sobre todo es cine con todos los apellidos y de eso contaré más en otro momento.
El trabajo es intenso, implacable en el ritmo que impone el equipo de producción. atado hasta el mínimo detalle donde está calculado casi todo -salvo la incontrolable meteorología-.
Hay una lección que se saca en cada plano filmado: hay un engranaje de elementos que deben funcionar al mismo tiempo para hacer que la máquina arranque y eso sería imposible sin un funcionamiento en equipo. Cada persona sabe cual es su función y desde la llegada al escenario de rodaje aquello se pone a hervir de actividad, a desbordar energía que casi siempre queda escondida en el producto final que es la película. Descubrir esa faceta y guardarla en forma de imágenes es la labor del "foto fija" actual, desembarazado de la persecución de la imagen de escena de cada plano que el rodaje con cámaras digitales ha permitido.
Seguiremos de rodaje por los escenarios de baztán aún varias semanas. Será una nueva experiencia para las imágenes de película.