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12 de junio de 2016

Fotografiar remando



Sí, esto de fotografiar y remar es literal. No me digan que no es cierto ahora eso de "por tierra, mar y aire". Embarcado he estado con frecuencia, en todos los sentidos de la palabra, pero remar no lo he hecho tan a menudo. Ahí me tienen: con asistente incluido.
Esta vez tocó hacerlo para responder a un encargo de la revista Pyrenées Magazine y lo hice con placer, pero también con unas consiguientes agujetas, la fata de costumbre responsable. Solucioné la cuestión con dos cámaras en fundas estancas manejadas a mano y con una tercera, también estanca, instalada en la proa de una piragüa y disparando automáticamente a intervalos.
Saliendo de Hendaia y atravesando el Bidasoa hasta dar la vuelta al Cabo Higer, el fin o el principio, según se mire, del Pirineo. Bahía cochinos nos atendió para el hamaiketako con buceo y solaz descanso. ¡Qué trabajo! ¿Se puede pedir más?








19 de enero de 2016

CARNAVAL, INAUTERI, ARATUZTE. Ya estamos



Ya estamos en Carnaval. Ya han comenzado los primeros disfrazados a corres las calles de Euskal Herria, las maskaradas de Zuberoa a represenstar sus escenografías . En breve escucharemos a los Ioaldunak de Malerreka agitar sus cencerros gigantes, muy pronto los desfiles y pantomimas vendrán con el final del invierno. Visitaremos más de un destino en las tierras vascas para ver qué se sucede allí en términos de imagen. Ahora en el papel de la revista PIRINEOS hemos contado con todos los detalles cómo se suceden estas cosas de la fiesta más grande del invierno navarro en el País del Bidasoa. Quien desee conocer lo más singular del carnaval rural tiene en estos paisajes viaje excepcional y para ello la mejor guía está escrita en este reportaje.


16 de febrero de 2015

Bidasoa, el río que hace País


 Navarro primero, guipuzcoano y labortano por fin, el Bidasoa vive una constante de verdes en su camino al mar. Crea paisajes y ecosistemas pero también sociedad y por eso a las tierras que riega Baroja les puso como apellido El País del Bidasoa.
Varios meses, bastantes visitas, noches y amaneceres, fiestas y también tardes de lluvia me ocuparon con pasión para llenar las veintitantas páginas de la revista El Mundo de los Pirineos que me habían reservado para el reportaje.
Así comienza el reportaje, hablando de un “País de encuentros”:
Desde sus últimas alturas, los Pirineos miran al mar y luego, como temerosos de romperse en mil pedazos, pierden fiereza y en vez de realizar un salto a tumba abierta, parecen resbalar sin prisa por todo el Bidasoa, sinuosos, hasta perderse en las aguas marinas. La costa vasca se deja querer por ellos. Un pueblo pesquero aquí, una sierra abrupta allá, es la perfecta combinación de mar y montaña.
El Bidasoa no tiene nombre de pila. Porque cuando nace el río primerizo es Erriarteko erreka, luego Baztan y por fin, abrazado en Sunbilla al Ezkurra, se llama Bidasoa. No extraña, entonces, que el origen de su nombre sea romano via ad Oiassonem que no significa otra cosa que El camino a Oiasso. Sabemos que Oiasso pudo ser la ciudad de Irun, donde un puerto romano se instaló a orillas del río, y que también llamaron así a la montaña de Jaizkibel, el último eslabón de las rocas del Pirineo cuando estas se sumergen definitivamente en el mar.
En este viaje por el valle del Bidasoa hacia la costa vasca haremos como el río: seguirlo en su camino hacia Oiasso, dejándonos alimentar por nieblas y arroyos, cautivar por sus bosques y montañas para relajar por fin toda nuestra energía en los horizontes infinitos de un mar amable. Allí donde el río Bidasoa es tal iniciaremos nuestro rumbo: en la comarca navarra de Bortziriak [Cinco Villas], las cinco del Bidasoa que son Arantza, Bera, Etxalar, Igantzi y Lesaka, rodeadas de montañas y paisajes profundos. A sus pies el río nos llevará hasta que, pasando por las pozas salmoneras de Endarlatza, se remansa definitivamente; las mareas empujan contracorriente y allí, en la internacional bahía de Txingudi, el Bidasoa hace un enorme espejo donde se abrazan los mundos de dos estados, donde se miran y hablan de orilla a orilla Irun, Hondarribia y Hendaia. La costa toma el relevo allí al río viajero para conducirnos por un horizonte infinito a parajes insólitos donde el mar y la montaña pirenaica son todo uno.







28 de febrero de 2014

Entre gallos anda el juego






Es carnaval. Ihauteri, iñaute, aratuste o como quieran llamarlo con esas diversas denominaciones cargadas se significado simbólico por las tierras vascas. El jueves gordo que anticipa los días grandes del carnaval, “Orakunde” por los parajes del Bidasoa y Baztan muchas localidades llevan a la plaza el “oilar jokua” (juego del gallo), en el que participan muy pequeños, pequeños y grandes. La espada de madera no tiene que cortar la cabeza del gallo, basta que lo toque y entonces la máscara que cubre el rostro y cierra la mirada puede ser retirada. El premio irá a la cazuela, por supuesto.
Lo hemos visto por Arizkun y Elizondo, aun otros pueblos lo celebran viernes y sábado. Por los valles de la montaña Navarra el carnaval tiene raíces profundas. Aquí también me toca venir a buscarlas.





30 de enero de 2011

Esperpentos en Sunbilla

El primero arranca por tierras navarras; a orillas del Bidasoa. El primer carnaval acostumbra a ser amigo de las nieves pero esta vez sólo era frío lo que corría por las calles de Sunbilla el domingo. Miento; corrían los bomberos y algún peregrino despistado, saltaban algunas raperas y bailaban, entre otros, las chicas de "bollybood".
Por Sunbilla el desfile de carnaval se ha vestido de fiesta y esperpento. El primero, a quien siguen los rurales Ioaldunak.