Ya estamos en Carnaval. Ya han comenzado los primeros disfrazados a corres las calles de Euskal Herria, las maskaradas de Zuberoa a represenstar sus escenografías . En breve escucharemos a los Ioaldunak de Malerreka agitar sus cencerros gigantes, muy pronto los desfiles y pantomimas vendrán con el final del invierno. Visitaremos más de un destino en las tierras vascas para ver qué se sucede allí en términos de imagen. Ahora en el papel de la revista PIRINEOS hemos contado con todos los detalles cómo se suceden estas cosas de la fiesta más grande del invierno navarro en el País del Bidasoa. Quien desee conocer lo más singular del carnaval rural tiene en estos paisajes viaje excepcional y para ello la mejor guía está escrita en este reportaje.
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19 de enero de 2016
CARNAVAL, INAUTERI, ARATUZTE. Ya estamos
Ya estamos en Carnaval. Ya han comenzado los primeros disfrazados a corres las calles de Euskal Herria, las maskaradas de Zuberoa a represenstar sus escenografías . En breve escucharemos a los Ioaldunak de Malerreka agitar sus cencerros gigantes, muy pronto los desfiles y pantomimas vendrán con el final del invierno. Visitaremos más de un destino en las tierras vascas para ver qué se sucede allí en términos de imagen. Ahora en el papel de la revista PIRINEOS hemos contado con todos los detalles cómo se suceden estas cosas de la fiesta más grande del invierno navarro en el País del Bidasoa. Quien desee conocer lo más singular del carnaval rural tiene en estos paisajes viaje excepcional y para ello la mejor guía está escrita en este reportaje.
4 de octubre de 2011
Anuncios de carnaval
Aún no es tiempo aunque el clima aventura el calendario. Aún faltan meses pero ya hay quienes anticipan las celebraciones de carnaval. Como mandan los cánones de la fiesta en Euskal Herria: con implicación social y relaciones, con encuentros esperados, con comida abundante, música y trajes. Al fotógrafo se le ha concedido un privilegio sin tener que pelear esta vez por un cuadro perseguido, sin sentirse violador de escenas íntimas, casi pasando de espectador a partícipe. Sucedió por Malderreka, en Navarra, entre caseríos y caminos de altura.

2 de febrero de 2011
¿Disfrazados de fotógrafo?
Hubo un tiempo en que algunos navarros se rebelaron contra la presencia de los fotógrafos en sus carnavales. Lo sufrí en mis propias carnes y a pesar de aquello nunca terminé de reprochar del todo aquella actitud radical y extrema pero en cierto modo consecuente como respuesta con lo que sucede en algunas de las plazas más solicitadas por las cámaras. De nuevo lo hemos visto en Ituren y Zubieta, hemos visto estilos "Barrientos" invadiendo hasta los espacios más intimos de los protagonistas del carnaval, cruzándose delante de todo lo que se mueve sin mirar siquiera a quien pisan o delante de quien plantan su figura. El carnaval está sufriendo una falta de respeto y eso es duro de ver cuando se ha viajado mucho entre las fiestas. Pero ninguno de los que llevamos una cámara en la mano estamos libres de este pecado y algún día debiéramos hacer una mínima reflexión sobre la trascendencia de nuestra intervención, no sea que seamos responsables de la transformación o de la corrupción de las fiestas mismas.
En Zubieta se ha vuelto a organizar una exhibición singular de naturaleza humanizada. Ioaldunak, cencerros, vegetación y animales han colaborado para enredar a un público demasiado numeroso y tan hambriento de imágenes cómo de talo con chorizo.
1 de febrero de 2011
Ioaldunak y miedo
Los vascos le llaman fresco. Poco más de cinco grados han marcado los termómetros bajo la cima escasamente nevada de Mendaur cuando ha despertado el amanecer sobre las orillas de la regata del Ezkurra. Estamos inevitablemente en Ituren el primer lunes consecutivo al último domingo de enero. Fotógrafos muchos, viajeros más, excursionistas, curiosos y algunos sigilosos investigadores de las fiestas carnavalescas llegados de media Europa: Francia, Eslovenia, Croacia, Macedonia, Rumania... Han traido su curiosidad y sus cámaras investigadoras en un intercambio mediante el que me va a tocar viajar a algunos de esos otros carnavales tan distintos y tan similares a los nuestros.
Ituren ha vivido la fiesta sin cambiar para nada cada papel de los protagonistas. Los Ioaldunak con sus desfiles, los enmascarados con sus horroresy temores llevados a la plaza, artza acosando como le toca. El primer día del carnaval del Ezkurra ha terminado con baile como acostumbra. Mañana más, en Zubieta.
Ituren ha vivido la fiesta sin cambiar para nada cada papel de los protagonistas. Los Ioaldunak con sus desfiles, los enmascarados con sus horroresy temores llevados a la plaza, artza acosando como le toca. El primer día del carnaval del Ezkurra ha terminado con baile como acostumbra. Mañana más, en Zubieta.
26 de enero de 2011
¿Nos vamos de carnaval?
Ya llegan, están a la vuelta de la esquina los bullicios festivos del carnaval. Me dirán que hasta marzo...
No, ya este sábado saltarán algunos kaskarotes bailando en sus rondas de cuestación, ya el domingo podremos ver desfiles de carrozas por las orillas del Bidasoa, enseguida se agitarán las colas de caballo de los Ioaldunak.
Antaño, en realidad no hace tanto tiempo, eran estos días tiempo de organizar la agenda, planificar viajes y preparar rollos de sensibilidades diferentes para estar preparado. Hasta que concluía el periplo de carnavales los fotógrafos no podíamos saber si en aquel paquete de rollos entregado al laboratorio teníamos una buena foto. La intuíamos pero la seguridad de si estaba bien enfocada, bien expuesta y de si el laborante había hecho bien su trabajo no existía nunca.
Ahora hemos cambiado la herramienta y podemos ir a dormir con la emoción del trabajo bien hecho aunque también con la decepción de no haber acertado en la tarea. Pero la mayoría de los fotógrafos de estos tiempos ni siquiera esperan al final de la jornada para esa evaluación y después de cada disparo se sienten obligados a mirar la pantalla de su cámara en busca de un disparo certero. Ese gesto que vemos constantemente entre los fotógrafos de prensa me ha hecho pensar muy a menudo cuántas imágenes interesantes se habrán perdido los reporteros por mirar la clarividente pantalla. Yo debo de ser muy antiguo porque me resisto aún a ese ejercicio y apenas me doy tiempo para echar una mirada al histograma; prefiero seguir mirando a mi alrededor mientras suceden las cosas. Quizás no haga la foto del Pulitzer pero desde luego veo pasar el mundo a mi alrededor. Y eso está bien.
No, ya este sábado saltarán algunos kaskarotes bailando en sus rondas de cuestación, ya el domingo podremos ver desfiles de carrozas por las orillas del Bidasoa, enseguida se agitarán las colas de caballo de los Ioaldunak.
Antaño, en realidad no hace tanto tiempo, eran estos días tiempo de organizar la agenda, planificar viajes y preparar rollos de sensibilidades diferentes para estar preparado. Hasta que concluía el periplo de carnavales los fotógrafos no podíamos saber si en aquel paquete de rollos entregado al laboratorio teníamos una buena foto. La intuíamos pero la seguridad de si estaba bien enfocada, bien expuesta y de si el laborante había hecho bien su trabajo no existía nunca.
Ahora hemos cambiado la herramienta y podemos ir a dormir con la emoción del trabajo bien hecho aunque también con la decepción de no haber acertado en la tarea. Pero la mayoría de los fotógrafos de estos tiempos ni siquiera esperan al final de la jornada para esa evaluación y después de cada disparo se sienten obligados a mirar la pantalla de su cámara en busca de un disparo certero. Ese gesto que vemos constantemente entre los fotógrafos de prensa me ha hecho pensar muy a menudo cuántas imágenes interesantes se habrán perdido los reporteros por mirar la clarividente pantalla. Yo debo de ser muy antiguo porque me resisto aún a ese ejercicio y apenas me doy tiempo para echar una mirada al histograma; prefiero seguir mirando a mi alrededor mientras suceden las cosas. Quizás no haga la foto del Pulitzer pero desde luego veo pasar el mundo a mi alrededor. Y eso está bien.
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