31 de agosto de 2012

GETXOPHOTO. Elogio de la infancia



Getxophoto ya es una cita ineludible para quienes acostumbramos a observar el mundo con “mirada de objetivo”. Abre hoy su  con su ceremonia inaugural para abrir un abanico de fotografía por las calles, comercios y salas de este municipio vizcaino. En esta edición la perspectiva de Getxophoto busca complicidad en la mirada de los fotógrafos hacia la infancia, hacia la inocencia de las edades pequeñas. Si el año pasado lo hacía hacia las edades vetustas con atención cómplice hacia sus actos, reflexiones, modos de hacer y manías, ahora le toca ese espacio al mundo de los que aún no son personas terminadas sino sólo en proceso. 
Un buen elenco de autores mostrarán sus fotografías durante todo el mes en el entorno de Getxo. En la lista quisiéramos estar todos los que gustamos de mirar con ojo incisivo a grandes y pequeños pero solo el local Jon Uriarte ha tenido ese honor. Están además Javier Tles, O Zhang, Jacqueline Roberts, Sofie Knijff, Robin Schwartz, Ilona Szwarc, Tereza Vlcková, Alessandra Sanguinetti, Paola De Grenet, Jeongmee Yoon, Vee Speers, Jan Von Holleben, Margaret M. De Lange, Frieke Janssens, Frieke Janssens, Jonathan Hobin, Roger Ballen y Jill Greenberg.
Hay algo seguro en la cita de las exposiciones de Getxophoto y es que casi seguro no dejan a nadie indiferente. Para comprobarlo basta echar una ojeada al libro virtual de exposiciones. Estaremos y también lo contaremos.




19 de agosto de 2012

Día internacional de la fotografía


Montañas en el mar


Hoy ha sido el “Día internacional de la fotografía”, una de esas celebraciones que pasan casi siempre desapercibidas para el mundo a excepción de unos pocos involucrados. Ese sería mi caso, el del desapercibimiento, de no haber mediado una invitación del Photomuseum de Zarautz a los actos que se habían programado: ofrenda floral al monumento de Daguerre, un recital de versos y la proyección de un documental sobre el escultor Chillida.
No podré relatar cómo ha sucedido el evento porque no he podido asistir. No estando demasiado lejos, las primeras luces de este día internacional me han atrapado en el mar, fotografiando montañas precisamente. He optado por dirigir mi trabajo durante estos días de insoportable canícula sahariana junto a las olas y como nos han enseñado desde siempre a los fotógrafos he trabajo durante las primeras horas de luz y esperado la compañía de las estrellas, aprovechando lo mejor del sol a mediodía: permanecer a la sombra fresca.
Que nadie me diga otra vez –como tantas me han dicho- qué hago yo junto a las olas. Parece normal y necesario encasillar a cada cual en una especialidad y si bien es cierto que he publicado una mayor parte de mi trabajo fotográfico relacionado con los paisajes y la montaña me encuentro muy a placer imaginando e indagando imágenes en otros muchos contextos sin cimas  ni alturas.
Volviendo al título de esta entrada hay que recordar que esta efemérides se celebra el 19 de agosto porque en esa fecha, en el año 1839, se anunció un sistema que permitía registrar fijar la imagen durante largo tiempo: el Daguerrotipo, inventado por el francés Louis Daguerre.
Curiosamente el invento lo había patentado Daguerre en Inglaterra el día 14 de agosto y el día 19, sin conocer esta acción, François Arago, diputado por los Pirineos Orientales, lo anunciaba oficialmente en la Academia de las Ciencias.
 Las primeras imágenes fotográficas efímeras y sin capacidad para conservarse las había realizado su paisano Nicephore Niepce en 1826; suya es la que se considera la primera fotografía, tomada en la terraza de su casa de París con una exposición de 8 horas en una placa emulsionada con betún de Judea.
Ha pasado mucho tiempo pero deberíamos seguir experimentando como aquellos.

Emergentes


Mar de nubes o Nubes de mar

Recordando a Daguerre

4 de agosto de 2012

Viaje al centro de La Verna o a las entrañas de Zuberoa


 



La experiencia en La Verna es intensa, más cuando, desde el preámbulo, todo es sorpresa. Lo es llegar a la puerta, es también franquearla hacia las profundidades, de nuevo asomarse a la oscuridad y el vacío absoluto y más aún el colofón: por fin, descubrir la luz que crece y ofrece a la vista los límites del espacio.



Con este texto arranca el reportaje publicado en el recién aparecido nº 59 de la revista Euskal Herria sobre esta singular y exraordinaria cavidad que alberga la tercera sala subterránea más grande del mundo con medidas de 260 metros de longitud, 250 de ancho y 180  de altura, lo que permite almacenar un volumen de aire equivalente a 3,5 millones de m3 y donde se podrían guardar tres catedrales de Nôtre Dame de Paris. El cauce de un río subterráneo cruza la cavidad y es captado en su interior para mover una central eléctrica. Lo mejor de este río es encontrarlo crecido, cuando descuelga en la oscuridad sus cascadas tumultuosas.
No fue fácil fotografiar aquellas dimensiones gigantescas pero fue un trabajo cargado de experiencias. Imposible hacerlo sin contar con asistentes: modelos para posibilitar una escala, ayuda física para moverse en terreno difícil y apoyo fundamental para trabajar la iluminación, realizada mediante el pintado con linternas led y xenon de distintas potencias. Fueron Idoia, Cesar y Rober, espeleólogos de los grupos vizcainos ADES y Mundak Explorers la pieza imprescindible para este reportaje y justo es reconocerlo. 
Para la resolución técnica del reportaje, incluida una panorámica esférica de la gran sala, utilizamos dos cuerpos Nikon (D700 y D7000) con distintas ópticas desde 8 hasta 200 mm, una rótula panorámica y cinco linternas led y xenon más tres flashes para resolver la iluminación que requería crear un efecto natural en el que ver las dimensiones y el ambiente de la cueva a la vez que se mantenía el ambiente de oscuridad y tinieblas subterréneas.
Técnica abundante pero sobre todo mucho factor humano aunque nos faltó agua abundante en la cascada y penetrar en algunas de las salas reservadas solo a los espeleólogos. ¿Habrá que volver?

Panorámica de la gran sala, con tres personas en el ángulo inferior derecho
El río subterráneo antes de esconderse bajo tierra