22 de febrero de 2016

El pito de Neptuno





No me he podido resistir a seguir los pasos de Ander Izagirre en su Cansasuelos y me he venido a Bolonia a ver el pito de Neptuno. Y ahora estoy aquí, pisando la losa negra de la Plaza Mayor de Bolonia, mirando al Zigant, al Neptuno musculado que domina el escenario público desde lo alto de su fontana. Izagirre escribió en Cansasuelos “Entonces veo que entre las piernas del dios de bronce sobresale un gran pene erecto, un pene vigoroso, un pene que apunta a la catedral.”
Ahora lo veo o no lo veo, ahora miro después de haber visto que desde el resto de los ángulos no hay engañufla posible y que es cierto lo que Ander cuenta. Casi nadie repara en la cuestión, todo el mundo demasiado ocupado a fotografiarse en selfi va selfi viene, con Neptuno o con sus ninfas, con el cielo de Bolonia o con sus torres que parecen caerse.
Izagirre fue a Florencia caminando y ese es el origen de su libro. Pero no, yo no iré a Florencia caminando. No me dejaría el dolor de mi rodilla maltrecha. Ya no. Iré en el tren de mucha velocidad y entonces terminaré haciendo cola en cualquier rincón de cualquier museo pero no dejaré de mirar al Neptuno de  la plaza de la Signoria que esculpió en mármol blanco Bartolomeo Ammanniti que, según Izagirre, “luce un pito más grande pero parece un dios blandurrio… …nada que ver con la tensión del Neptuno boloñés de Giambologna” Prometo la foto del Neptuno blandurrio: continuará.



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