21 de mayo de 2010

Homenaje a un viejo edificio: la ALHONDIGA de Bilbao




Mi mirada fotográfica apenas había comenzado a formarse en aquellos tiempos de blanco y negro. Pero mi curiosidad era ya notable y atrevida.
No recuerdo la razón de mi intromisión en el espacio cerrado de la Alhóndiga de Bilbao pero si la fascinación que aquel espacio produjo en mis sentidos. Este plural tiene sus razones. Porque al entrar en los pasillos de la alhóndiga lo primero en percibirse eran los olores intensos: a vino, a madera vieja, a pez y sebo. Luego se sentía el tacto peculiar de los pies sometidos a una cierta adherencia ocasionada por los taninos y los azúcares del vino mientras la vista se recreaba en las enormes galerías de hormigón por las que se instalaban enormes barricas, pilas de garrafones, pellejos inflados de tinto, apenas las primeras cajas de vino embotellado. El sonido era fabril y de bullicio, entre el ronroneo del rodar de las cubas, el sonido de los vidrios y las conversaciones a gritos de los bodegueros.


Incluso tuve la osadía de asomarme a lugares prohibidos; subí a una azotea donde los garrafones descansaban sobre una peculiar panorámica de Bilbao y perforé las entrañas de los montacargas activos.
De aquellas sensaciones nada queda en la remodelación del edificio. De la memoria de sus gentes tampoco.
Mis imágenes quieren ahora ser un recuerdo de aquello y servir para evocar buenos tiempos de uno de los edificios emblemáticos de Bilbao.

18 de mayo de 2010

Luz y color. Gracias!

No hay que perder la paciencia. Ya ha regresado, también el calor, también las golondrinas. Aunque algunas no lo harán porque han perdido su oportunidad anual a consecuencia de los fríos de la primavera. Algunos nidos estaban ya habitados por los inquilinos recién nacidos, sin siquiera estar vestidos con sus abrigos de plumón. Muchos han perecido y sus mayores, sin razón que les sostenga a permanecer, han partido con no se sabe qué rumbo. Y quizás no vuelvan nunca.
Debajo del alero de mi casa anidan hace casi una decena de años las golondrinas. Nunca sabré si siempre es la misma pareja o se suceden en la ocupación del nido. Es hermoso ver que cada año el ciclo vuelve a completarse. Las golondrinas de mi alero siguen viajando frenéticamente a su nido aún después del frío; la vida está ahí todavía.
Gracias primavera por volver.











5 de mayo de 2010

¡Vuelve PRIMAVERA! Por favor..



Parecía que se había asentado ya el tiempo de las flores. Qué bueno tumbarse en una pradera y dejarse acariciar por el sol. Qué bueno esperar que la mañana diluya las nieblas transitando de la fresca humedad del amanecer al mediodía caluroso.
Pero el coletazo del invierno se ha retrasado atrapando a los árboles verdes y floridos casi a traición y dejando ateridos a los peatones.
Quiero que sólo sea un paréntesis, un desahogo de la naturaleza para retornar a su curso en breve.
Por eso voy a regar mis ojos de colores de primavera, mirando la flores y los paisajes que resucitan. Intensamente.

28 de abril de 2010

el VOLCAN vasco

No hablo de política, aunque pudiera hacerlo, tampoco de economía, aunque está que tiembla. El volcán vasco es la cima de Larrun, mitad de las gentes del Bidasoa, mitad lapurtarra, que de vez en cuando se coloca un sombrero con forma de nube volcánica. Así lo encontré un día de invierno en actitud iracunda, como si acabara de despertar para lanzar al cielo sus cenizas. Pero que no teman los aviones; pueden osar pinchar la nube porque sólo tiene vapor de agua.
Bizkaia guarda en su colección de montañas otro volcan imaginario. En el siglo XVIII el historiador irlandés William Bowles viajó por Bizkaia mientras tomaba apuntes para su Introducción a la historia natural y geografía física de España y en ella escribió sus observaciones sobre el monte Serantes, elevado sobre la ría del Ibaizabal en su desembocadura. La describió de este modo:  una montaña simple de figura piramidal, que está junto a la barra arenosa de Portugalete; y por descubrirse de muy lejos, sirve de guía a los navegantes para reconocer la entrada de la Ría de Bilbao  Su estructura es de haber sido volcán.
No tenemos certeza de ningún volcan en Euskal Herria pero algunas imágenes nos los sugieren.

12 de abril de 2010

El caballo que no quería bailar

Sucedía en Luzaide, tras una noche de lluvias incesantes y nieve por las montañas. Apenas habían podido los bolantes aventurar algunos bailes entre chaparrón y aguacero, uno en la plaza bajo cubierto y no pocos en Arnegi, los más al interior de las tabernas acompañados de bizcochos, galletas y vino dulce en abundancia. Los caballos se habían quedado esta vez sin desfile, abrigados en el corral. Pero la tarde se dibujó de sol y buen calor y en el prólogo de la sesión de bailes los sacaron para hacerse la foto de familia. Eran dos, casi tanto el uno como el otro resistiéndose a la pose, oponiéndose al desfile de los danzantes y poniendo su mala cara en escena. No bailaron los caballos en Luzaide pero los bolantes se prodigaron a gusto.
Sucedía, como cada año en domingo de resurrección, en ese maravilloso rincón del Pirineo donde las montañas encajonadas siguen guardando la leyenda de Carlomagno.


30 de marzo de 2010

Tiempo santo

Casi todo el mundo está pensando en vacaciones, casi todo el mundo de esta nuestra vecina civilización organizada según el calendario cristiano -por tanto un mundo muy pequeño si se mira en relación a la población planetaria- hace planes para distraer su vida cotidiana con otras alternativas. Así se vende y así se compra.
Pero también hay quienes hacen rito de esta fecha cristiana, quienes celebran la Pascua y rememoran, quienes se recogen y ayunan, que no todo es jolgorio. Para esa memoria de lo singular sirve una imagen recogida e intima, un momento que se puede vivir con tal de escapar por un instante del galope de las vacaciones a no se sabe donde.

21 de marzo de 2010

PAREJAS

Siempre me han llamado la atención visual las "parejas". Simétricas o asimétricas, sus elementos establecen entre sí una especie de diálogo, una comunicación que casi siempre es extensiva a su entorno porque en ocasiones se pone en contraposición a él.
He encontrado recientemente varios diálogos en la naturaleza que prometen esa "comunicación" interna y a la vez ofrecen una proporción con un entorno opuesto.
Los cuervos que no se hablan, los caminantes que transitan, todos como fantasmas solitarios y acompañados al tiempo en un mundo inmenso para ellos en el que son como piezas de un paisaje gigantesco.

11 de marzo de 2010

Pasa en París


París está como acostumbra aunque muy frío en estos primeros días de marzo. Casi tiembla bajo los vientos que recorren las riberas del Sena. Mientras tanto siguen luciendo sus estampas majestuosas las arquitecturas de las épocas gloriosas, la torre Eiffel acaparando las miradas y objetivos diarios de los turistas y las calles de la ciudad “chic” enseñando sus escaparates de diseño. La crisis no parece haber hecho más pobre a la capital ya que el tráfico sigue atascando sus calles cada minuto que transcurre bajo la luz diurna y en las aceras se resguardan los mismos mendigos.
Los fotógrafos o entusiastas de las cosas de la imagen fija tienen también, como ya es tradicional en la “cité”, magníficas tiendas y nunca falta una exposición de algún clásico o estrella de la imagen fija. Ahora le ha tocado a Elliot Erwitt, siempre interesante y ayudando a incentivar la mirada.
Y... Mademoislle Eiffel siempre en el horizonte.

5 de marzo de 2010

Musica que camina

Tras un concierto suceden muchas cosas. Fatiga, trabajo, entusiasmo, tensiones... La trastienda del escenario es casi siempre más rica en imágenes vitales que lo trascendido del espectáculo hacia el público. Es un campo de exploración valioso para la mirada inquieta.
Trabajando en los pasillos del Palacio Kursaal de Donostia, mientras se gestaba un magnífico concierto de Kepa Junkera con la Orquesta Sinfónica de Euskadi, pude atrapar entre otros instantes este de la música andante, aunque a uno le queda la duda de si es así o es acaso piannisimo.
/http://www.kepajunkera.com/

3 de marzo de 2010

La LUZ que nos guía

En la hora azul los minutos son como segundos, efímeros y veloces. Cuando el cielo apaga sus azules da permiso por muy poco tiempo a la incandescencia, a los neones y a las lámparas de mercurio para compartir la iluminación de casas y cosas. En esos instantes muchos objetos antes insignificantes salen del anonimato y cobran vida. Así pasó durante un instante en Biriatu.