9 de febrero de 2017

Quehaceres





Podría parecer que he estado ausente, acaso que ya no tuviera nada que contar, quizás que mi actividad fotográfico-periodística se hubiera detenido. Pues no: ni lo uno ni lo otro, tampoco lo tercero. Tras la publicación de mis últimos libros: Parajes Inolvidables, Maravillas naturales de Navarra y Llanuras, o recorridos sin desnivel, es cierto que me he tomado un necesario respiro pero nada más. Porque mi dron ha seguido volando la geografía de Euskal Herria en busca de imágenes para otros proyectos fotográficos y videográficos, también mis cámaras terrestres enfocado a piedras de toda clase. Atención: piedras que calzan caminos, piedras que construyen muros, piedras que cuentan historias labradas por manos expertas. Como siempre, explorando luces y momentos, esperando atmósferas que no llegan, planteando retos casi imposibles. Entre ellos una panorámica inédita que podría componer un singular mural historiado de casi tres metros de longitud pero de momento se quedará en una doble página de un coqueto libro. He tocado de cerca el agua embalsada, caminado el primer día del año sobre el suelo blanco tapizado por una brillante cencellada, también compartido mis experiencias fotográficas en presentaciones y en esa exposición de la Naturaleza sublime en Bizkaia que acaba de terminar en Bilbao pero viajará por otros lugares de este territorio. Parar nunca, sí caminar despacio y mirando atento, pensando y repensando nuevas y viejas ideas que darán forma a proyectos que tendrán, pronto, forma física. 








2 comentarios:

  1. ¡Ese "parar nunca" es lo que más me gusta!

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  2. ¡Ay! Y lo que cuesta, amigo Kepa, querer ir más allá y no poder. Pero esa es la tarea: aunque sea poco y despacio, en movimiento.

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